El poder femenino en la Biblia

Actualizado 08/31/2018

Algunas personas interpretaron erróneamente que presentaba la Biblia como un texto histórico. No es así. Lo importante de las citas bíblicas recogidas a continuación es la creencia por parte de millones de personas, pasadas y presentes, de que los hechos eran reales (independientemente de que ocurrieran, no ocurrieran o pasaran de otra forma), pues nos abre una importante ventana a las creencias que buena parte de la sociedad tenía sobre el poder femenino. Añado otra parte en cursiva. 

En una entrada anterior desarrollé la diferencia entre los conceptos de autoridad y poder. Aunque recomiendo leer dicho artículo antes de proseguir para comprender todas las ramificaciones en cuanto a relaciones de género, podríamos resumirlo de la siguiente manera: toda autoridad conlleva poder, pero el poder no siempre procede de la autoridad. A lo largo de la Historia los hombres han estado generalmente en posesión de la autoridad, pero eso no significa que las mujeres carecieran de poder. Este artículo mostrará algunos ejemplos de ello basándose en relatos biblícos, cuya importancia no reside en si los hechos ocurrieron o no, sino en la creencia por parte de muchas sociedades de que eran reales o al menos contenían una verdad latente. Antes de proseguir sólo quiero clarificar que no soy creyente.

En Nehemías 13:23-27 podemos leer:

23 Vi también en aquellos días a judíos que se habían casado con mujeres asdoditas, amonitas y moabitas. 24 De sus hijos, la mitad hablaban la lengua de Asdod, y ninguno de ellos podía hablar la lengua de Judá, sino la lengua de su propio pueblo. 25 Y contendí con ellos y los maldije, herí a algunos de ellos y les arranqué el cabello, y les hice jurar por Dios, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos; tampoco tomaréis de sus hijas para vuestros hijos ni para vosotros mismos. 26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Sin embargo, entre tantas naciones no hubo rey como él, y era amado por su Dios, y Dios le había hecho rey sobre todo Israel; pero aún a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.

Resumiendo, en tiempos de Nehemías había judíos casados con mujeres extranjeras. Imagino que serían más de unos pocos, o el problema no habría sido recogido en la Biblia. Resulta interesante comprobar, sin embargo, que pese a la posición del padre como cabeza de familia en la tradición judía (y la autoridad que conlleva), sus esposas extranjeras tuvieron tal influencia que impusieran su lengua y su cultura a los hijos.

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