Aprobación y comisión de la violencia: el caso de las mujeres en la Hispania prerromana

La guerra ha sido definida como una actividad abrumadoramente masculina. Sin embargo, como hemos visto en otras entradas, las mujeres también han empujado a los hombres al campo de batalla, avergonzándolos para luchar. El caso más conocido es quizá el de las Plumas Blancas, pero hay muchos otros.

En este artículo vamos a presentar uno más, situado en la Hispania prerromana. Los fragmentos de la Historia de Salustio (2.92) nos relatan una breve anécdota sobre las mujeres de una tribu hispana:

Las madres recordaban los actos de valor de sus padres a los soldados que se preparaban a partir para una guerra o una correría de saqueo, cantándoles sus gestas. Así, sabido ya que Pompeyo marchaba a la cabeza de un ejército hostil, los más ancianos propusieron la paz y la sumisión; las mujeres se negaron taxativamente a su decisión y se separaron de los hombres empuñando las armas. Se parapetaron en un lugar bien abastecido cerca de Meóriga y se proclamaron carentes de patria, de padres y de libertad, renunciando a amamantar, a parir y a otras funciones propias de las mujeres. La juventud, inflamada por estos sucesos, revocó los decretos de los ancianos.

Me resulta interesante que cuando se habla de la guerra como actividad masculina, rara vez se hace una separación entre comisión y aprobación de la violencia (o como en este caso, incitación).

El fragmento de Salustio habla de cuatro grupos: los romanos, los ancianos hispanos, los jóvenes hispanos y las mujeres hispanas. Aparentemente, las tres facciones masculinas podrían haber llegado a un acuerdo para evitar el conflicto, pero debido a la presión de las mujeres todos terminan enzarzados en una guerra. Para este caso queda claro que aunque la violencia fuera cometida por los varones, no se puede decir que las mujeres fueran actores pasivos sin un papel en lo sucedido.

A lo largo de la Historia los hombres han cometido la mayor parte de la violencia bélica, pero en la inmensa mayoría de los casos, eso sí, lo hicieron con la aprobación de sus mujeres, y a veces, hasta empujados por ellas. La guerra es, en definitiva, una actividad humana, donde hombres y mujeres han jugado por lo general diferentes papeles, pero rara vez opuestos.

Gracias a Mouguias por llamarme la atención sobre el fragmento aquí mencionado.

El estudio de la Unión Europea sobre la violencia en la pareja: un fraude

La guerra mediática contra el varón sigue su curso, esta vez a cargo de un estudio de la Agencia por los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. El informe señala que un 33% de las mujeres ha experimentado violencia a partir de los 15 años: el 22% dentro de una relación de pareja y el 11% por parte de otra persona. Como era de esperar, numerosos medios de comunicación no han tardado en hacerse eco de la noticia, de forma irresponsable como ya ocurrió con el informe de ONU Mujeres.

Nadie parece haber reparado, sin embargo, en que los resultados de este informe se basan en una muestra altamente cuestionable. Los investigadores entrevistaron a mujeres de los 28 países de la Unión Europea. Cada país contó con entre 1.500 y 1.600 entrevistas completas, siendo la excepción Luxemburgo, donde se entrevistaron a 908 mujeres (p. 16, 174). Uno podría pensar, por tanto, que los porcentajes de violencia presentados por el estudio y los medios de comunicación se basan en las respuestas de las 42.023 mujeres entrevistadas, lo que constituye una muestra aceptable. Sin embargo, la realidad ha terminado siendo otra.

Violencia mujeres europeasCuando se trata de la violencia experimentada en los últimos 12 meses, como el propio estudio indica, los porcentajes entre paréntesis se basan en resultados donde menos de 30 mujeres respondieron a la pregunta (p. 34). Veamos con un ejemplo a lo que me refiero.

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