La enmienda que condenará como delito la incitación a la violencia de género. ¿Es necesaria?

El gobierno del Partido Popular enmendará el artículo 510 del código penal para incluir la “razón de género” en los delitos de apología e incitación a la violencia, con penas de prisión de uno a cuatro años.

Todos estamos de acuerdo en que incitar a la violencia contra cualquier persona por el hecho de pertenecer a un grupo o colectivo determinado es inadmisible. Lo mismo podría decirse de su apología. Sin embargo, leyendo el artículo 510 del código penal nos damos cuenta de que la razón de sexo ya está recogida (el resaltado es mío):

1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.

2. Serán castigados con la misma pena los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

Entiendo la diferencia entre sexo y género (biología vs construcción cultural), pero a efectos de este tipo de ley no veo cómo puede ser importante. La ley ya penaliza la incitación a la violencia contra la mujer “por ser mujer” igual que la violencia contra el hombre por serlo. Sería útil añadir la razón “identidad sexual” para proteger a los transexuales. Más allá, sin embargo, no está muy claro que beneficios traería la “razón de género”.

Lo primero que podemos pensar es que se trata de una maniobra del Partido Popular para apaciguar al feminismo institucional. Una forma de asegurar que siguen firmes en la lucha contra la violencia de género mientras continúan retirando fondos destinados a implementar dichas políticas. Los escenarios que presenta el diario El Mundo sobre la noticia, sin embargo, plantean una alternativa mucho más preocupante: la utilización de la nueva cláusula como arma política.

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La victimización femenina y la violencia masculina en perspectiva (II)

Propósito y fuentes

Antes de comenzar este artículo, para evitar malentendidos, quiero subrayar que no pretendo minimizar ningún tipo de violencia, física o sexual, contra hombres o mujeres. Un solo asesinato o una sola violación ya son demasiadas, y lo mismo puedo decir sobre otro tipo de crímenes. La intención de este artículo (y el anterior) es criticar un discurso que criminaliza a los varones y exalta a la victimización femenina basándose en lo excepcional y convirtiendo dicha excepcionalidad en la norma.

Los datos de este artículo corresponden a España en el año 2012, por la única razón de que es el último año disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE) donde se desglosan las causas de muerte por sexo en el momento de este escrito.

Las fuentes empleadas para la elaboración de las estadísticas son:

Este último documento contiene estadísticas policiales. Las secciones de mayor interés serán:

  • Delitos y faltas conocidas por la policía. Delitos y faltas resueltos por la policía. Todo el territorio español (p. 150)
  • Victimizaciones, sexo femenino. Delitos y faltas. Todo el territorio español  (p. 250)
  • Detenciones e imputaciones. Sexo masculino. Todo el territorio español (p. 234)
  • Victimizaciones, sexo masculino. Delitos y faltas. Todo el territorio español (p. 249).

Imagino que al citar fuentes policiales se preguntarán “¿y los delitos que no resuelve la policía?”. Los delitos y faltas no resueltos se encuentran en la página 150 del anuario policial. Para calcularlos sólo hay que sustraer el número de delitos esclarecidos del número de delitos conocidos. Dicha cifra se sumará a la del número total de varones detenidos e imputados para de esta forma calcular los delitos resueltos y no resueltos. En estos cálculos, cada delito no resuelto lo hemos atribuido a una persona diferente de sexo masculino. Entiendo también que el varón detenido o imputado no es necesariamente culpable, pero para ser conservadores en las cifras asumiremos que sí lo fueron.

También puede que se pregunten “¿y los delitos que no se denuncian?”. En este artículo realizaremos estimaciones sobre los delitos y faltas que no se denuncian una vez que determinemos los crímenes conocidos en proporción a la población. Al igual que en el caso anterior, cada delito o falta no denunciado será atribuido a una persona diferente de sexo masculino.

Con excepción de crímenes específicos hacia mujeres como la violencia de género, se calcularán los delitos y faltas cometidos contra ambos sexos en todas las categorías.

Ahora y sin más dilación, comencemos a hablar de la agresión masculina cuando contrastamos la información disponible en estas fuentes.

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La masacre escolar en Pakistán y la narrativa mediática

El ataque de los talibanes paquistaníes a una escuela de Peshawar ha dejado más de 130 muertos, incluyendo 123 menores. Un detalle que sólo ha recogido un medio de comunicación, la agencia de noticias Bloomberg, es el sexo de las víctimas.

Citando como fuente la entrevista telefónica con un portavoz oficial del gobierno paquistaní, la agencia señala que los fallecidos fueron 123 estudiantes varones y nueve miembros del personal de la escuela, entre  ellos Feroze Shah, profesora y única víctima mortal femenina (aunque al día siguiente se identificaron dos más). La uniformidad en el perfil sexual de las víctimas no parece fortuita, ya que en dichas escuelas también se enseñaba a niñas, y de hecho las fotografías de la masacre muestran a algunas de ellas heridas o huyendo de la escena. Sin embargo, que todos los menores asesinados hayan sido varones (así como casi todo el personal adulto) nos indica que ellos eran su único, o como mínimo principal objetivo.

Ha de quedar claro que mi condena a esta masacre no sería diferente si los sexos se invirtieran. Sin embargo, resalto el dato por otra razón, y es demostrar cómo la narrativa de los medios de comunicación cambia dependiendo del sexo al que pertenezcan las víctimas.

Como de costumbre, una de las cosas que más me llamó la atención en las noticias sobre esta masacre fue la utilización de palabras neutras como “menores” o “escolares”. Sólo el uso de la palabra “niños” en algunos medios hispanohablantes (aunque empleada de forma genérica) se acerca a describir la realidad de lo ocurrido. La prensa anglosajona, con la excepción de Bloomberg, utiliza la palabra neutral “children”. Puedo imaginar que quizá no todos los medios conocían el sexo de las víctimas, pero la noticia de Bloomberg y la de los diarios que mencionaré fueron publicadas el mismo día. Sea como fuere, lo que sin lugar a dudas me cuesta entender es lo siguiente:

ElPaisataque en Pakistan 3

 

Como pueden ver en la imagen, la noticia sobre el ataque se suplementa con una galería de imágenes y un reportaje titulado “Aulas de sangre en Pakistán”. ¿De qué trata este reportaje?

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La victimización femenina y la violencia masculina en perspectiva (I)

Actualización 17/12/14. He propuesto una alternativa para estimar la suma de todos los crímenes violentos no denunciados a la policía.

Propósito y fuentes

Antes de comenzar este artículo, para evitar malentendidos, quiero subrayar que no pretendo minimizar ningún tipo de violencia, física o sexual, contra hombres o mujeres. Un solo asesinato o una sola violación ya son demasiadas, y lo mismo puedo decir sobre otro tipo de crímenes. La intención de este artículo (y su continuación) es criticar un discurso que criminaliza a los varones y exalta a la victimización femenina basándose en lo excepcional y convirtiendo dicha excepcionalidad en la norma.

Los datos de este artículo corresponden a España en el año 2012, por la única razón de que es el último año disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE) donde se desglosan las causas de muerte por sexo en el momento de este escrito.

Las fuentes empleadas para la elaboración de las estadísticas son:

Este último documento contiene estadísticas policiales. Las secciones de mayor interés serán (para los dos artículos):

  • Delitos y faltas conocidas por la policía. Delitos y faltas resueltos por la policía. Todo el territorio español (p. 150)
  • Victimizaciones, sexo femenino. Delitos y faltas. Todo el territorio español  (p. 250)
  • Detenciones e imputaciones. Sexo masculino. Todo el territorio español (p. 234)
  • Victimizaciones, sexo masculino. Delitos y faltas. Todo el territorio español (p. 249)

Imagino que al citar fuentes policiales se preguntarán “¿y los delitos que no resuelve la policía?”. Los delitos y faltas no resueltos se incluyen en el apartado de victimización femenina, de modo que estarán calculados en todos los porcentajes. También puede que se pregunten “¿y los delitos que no se denuncian?”. En este artículo también realizaremos estimaciones sobre los delitos y faltas que no se denuncian una vez que determinemos los crímenes conocidos en proporción a la población.

Ahora y sin más dilación, comencemos a hablar de la victimización femenina y la agresión masculina cuando contrastamos la información disponible en estas fuentes.

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