Por qué el trabajo de esta bitácora no es como “los blancos quejándose del racismo que sufren”

Una de las acusaciones que se han hecho sobre esta bitácora a partir de la popular entrada “la discriminación masculina en 31 memes (con fuentes)” es que protestar por los problemas que sufren los varones es como cuando los blancos se quejan del racismo que sufren, o los burgueses de los inconvenientes que acarrea su estatus, entre otros ejemplos. En esta entrada voy a explicar por qué ésta comparación es errónea.

El feminismo de género adopta ideas del marxismo, y particularmente de los escritos de Engels, quien considera que hombres y mujeres reproducen la dinámica de opresor y oprimido visible en otras relaciones sociales, como la de burgués y obrero, noble y siervo, amo y esclavo, etc. En las últimas décadas a estas relaciones se añadieron otros dualismos que aunque no eran propiamente marxistas indicaban relaciones de dominio y desigualdad, como el racial entre blancos y negros en Estados Unidos.

Ciertamente se pueden establecer paralelismos si nos fijamos en determinados indicadores, como por ejemplo que la mayoría de los altos cargos políticos y empresariales son desempeñados por hombres, las ventajas que el varón tiene en determinados contextos, o su tradicional autoridad como cabeza de familia en algunas sociedades pasadas y presentes. Si sólo analizamos este tipo de indicadores, podemos llegar a la conclusión de que efectivamente el hombre se encuentra en una categoría similar a la del blanco/burgués/señor feudal/amo, etc.

Esos indicadores, sin embargo, sólo nos cuentan una parte de la historia. Ahora veamos otros que generalmente se ignoran.

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La incitadora: el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre (III)

La incitadora: el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre (I)En los dos artículos anteriores de la serie hemos tratado el papel de la mujer como incitadora en las culturas árabe y germano-escandinava. En esta última entrada nos concentraremos en la sociedad corsa del siglo XIX y tocaremos brevemente otras culturas.

Como siempre, recordar que el objetivo de este artículo no es criticar al sexo femenino, sino señalar que si bien los hombres podían demandar ciertos comportamientos a las mujeres aludiendo a su rol de género, ellas podían hacer lo propio con los hombres, exigiendo protección, provisión y derecho a que ejecutaran la violencia en determinados contextos, como la venganza.

Para la parte central de este artículo traduciré un fragmento de la obra de Stephen Wilson Feuding, Conflict and Banditry in Nineteenth-Century Corsica (Deudas de sangre, conflicto y bandidaje en la Córcega del Siglo XIX, p. 222-23). Las citas y fuentes pueden encontrarlas en el texto original.

Deudas de sangre, conflicto y bandidaje en la Córcega del Siglo XIX

Stephen Wilson

(…) Esto nos lleva al papel más importante de la mujer en las deudas de sangre, que era como incitadoras a la venganza. Como muchos escritores han remarcado, las mujeres se desprenden aquí de cualquier estatus subordinado para asumir una función prioritaria y dirigente. En Córcega, como en todas partes [el autor cita para esta afirmación, lo veremos después de la traducción], la vendetta era “presidida” y perpetuada por mujeres. “Es la mujer” escribió Bigot “quien religiosamente mantiene las tradiciones de la familia. Quien le cuenta a sus niños mientras crecen los odios y las amistades de sus ancestros. Quien mantiene la ropa de aquellos asesinados por los enemigos, y recuerda a los niños de ésta y otras maneras sobre las heridas que requieren venganza”. Las mujeres, además, cantan lamentos (voceri) sobre los cadáveres de las víctimas, prometiendo y clamando venganza. El Padre Bartoli, concluyó en 1898 que “las mujeres son las instigadoras de todos los actos de venganza”. Por el honor “sacrificarán aquello que les es más querido: maridos, hijos, parientes; No se detendrán ante nada. Se enfrentarán a cualquier peligro, aguantarán cualquier privación”. Hablaremos de los lamentos en el Capítulo XIII, ilustrando aquí otros tipos de incitación.

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