Verdades políticas (I): el 70% de los pobres son mujeres o la feminización de la pobreza

Éste es el primero de una serie de artículos donde me gustaría abordar las llamadas “verdades políticas”: datos que se repiten una y otra vez por su utilidad política, muchas veces a sabiendas de que no son ciertos o no hay manera de comprobarlos.

Debajo encontrarán el artículo  “¿Realmente las mujeres conforman el 70% de la pobreza mundial? ¿Cómo estamos seguros de ello?” escrito por Duncan Green y traducido por Joaquín Paz. En él exploraremos qué hay de cierto en esta repetida estadística.

Al final del escrito encontrarán una lista con otras “verdades políticas” que me gustaría cubrir en el futuro y enlaces a artículos que las desmontan.

¿Realmente las mujeres conforman el 70% de la pobreza mundial? ¿Cómo estamos seguros de ello?

Duncan Green

Abogar mediante la investigación (lo cual representa una parte importante de mi trabajo) es jugar con fuego. La presión al revelar conclusiones claras y “datos definitivos” que contradigan las ideas de quienes hacen política puede tornarse fácilmente en algo mucho más controversial.

En una ocasión desafié a una colega en otra ONG acerca de un “dato” que ella estaba usando sobre Bolivia.

“Bueno, es políticamente cierto, me respondió con una sonrisa irónica. ¿Debemos utilizar “hechos” aun sabiendo que son incorrectos sólo porque nos gusta su mensaje? Definitivamente la respuesta tiene que ser “no”.

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Entrevista en Revista Catalunya

A continuación reproduzco en español la entrevista que apareció publicada en Revista Catalunya (última página).

Carlos Rodríguez es autor de la bitácora ¿Quién se beneficia de tu hombría?, un espacio que trata los problemas del varón desde una perspectiva de género.

Josep Estivill: ¿Cuáles son las bases de la teoría masculinista?

Carlos Rodríguez: El masculinismo carece de una teoría formal. Una de las críticas que le hace al feminismo es justamente amoldar la realidad para ajustarla a un modelo teórico, cuyo resultado ignora la opresión y problemas masculinos por razón de género. Hoy muchos de los diarios que han hecho suyas este tipo de teorías, como El País o El Mundo, recogen noticias sobre la disparidad sexual en los cargos directivos de las grandes empresas o el sexismo sufrido por actrices millonarias de Hollywood. Sin embargo, no se aplica una perspectiva de género para hablar de los reclutamientos forzosos de varones para la guerra en Ucrania, o de la disparidad sexual en las muertes laborales, la indigencia o el suicidio. Los problemas de género masculinos no se tratan porque no encajan en la teoría, o se reducen a “efectos adversos de su privilegio o posición dominante”.

Todavía no hay un acuerdo sobre crear una teoría más compleja que abarque los problemas de ambos sexos o renunciar a ella para no simplificar la realidad. Por el momento el consenso es que tanto hombres como mujeres disfrutan de ventajas y experimentan problemas específicos por razón de sexo, aunque cada uno en distintas áreas, y se acude a todas las disciplinas posibles (economía, antropología, historia, etc.) para abordarlos.

JE: ¿Podría nombrar algunos ejemplos de discriminación de género que padezcan los hombres?

CR: Cada país y región del mundo tiene sus particularidades. El reclutamiento forzado de hombres para la guerra es una de las discriminaciones más sangrantes, especialmente si incluimos todas sus ramificaciones, como los encarcelamientos de insumisos en Corea del Sur, las batidas militares en Colombia y la necesidad de resolver la situación militar para obtener empleo, entre otras. La justicia familiar también es un tema de gran importancia, especialmente en los campos de divorcio, custodia y malos tratos. Los hombres constituyen el 95% de las muertes laborales, el 80% de los indigentes y representan la cara visible del fracaso escolar. También son el 78% de las víctimas de suicidio.

Además la legislación también es desigual en ciertos países. En Rusia sólo los varones pueden ser condenados a cadena perpetua, y en Honduras a la pena de muerte. A nivel global, muchos gobiernos identifican la trata de personas únicamente con la explotación sexual y no invierten los recursos necesarios para tratar a las víctimas de trabajo forzado, área donde podemos encontrar más hombres. Hay países que penalizan sólo la trata de mujeres, como Bangladesh, Vietnam y Etiopía, además de otros que imponen penas inferiores a los tratantes si sus víctimas son hombres, como El Salvador o Jordania. Existen muchos otros temas que podríamos tratar, como la mayor edad requerida al hombre para jubilarse en determinados países, pese a su menor esperanza de vida. Pero quizá el mayor problema es la invisibilidad. El sexismo experimentado por las mujeres ha sido analizado hasta la más mínima interacción, mientras que los grandes problemas del varón son, desde una perspectiva de género, prácticamente invisibles.

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