¿Existe el “hembrismo”?

Beatriz talegon

Quiero comenzar esta entrada señalando que el término hembrismo no me gusta, y durante los años que he escrito en esta bitácora no recuerdo haberlo empleado ni una sola vez. Esto difícilmente supone una sorpresa, pues tampoco opino que sea apropiado el uso de machismo en la acepción extensa empleada para referirse  a todo tipo de sexismo, y considero que su uso debe limitarse a la definición de la Real Academia Española (RAE).

La razón por la que pese a no ser entusiasta del término he decidido tratarlo, se debe a la insistente negación de su existencia por parte de activistas y medios de comunicación, quienes para ello emplean argumentos que considero como poco cuestionables.

Definiendo términos

La palabra hembrismo ha sido definida popularmente como el reverso del machismo. ¿Pero qué es el machismo? Según la RAE el machismo puede ser definido como:

  1. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.
  2. Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón.

Desde la teoría feminista el uso de la palabra machismo se extiende mucho más, hasta abarcar todas las formas de sexismo, además de creencias, instituciones, y un largo etcétera. Tan largo que puede llegar a englobarlo todo. En su momento ya expliqué por qué considero que la definición de la RAE es la correcta, por lo que no volveré a repetirme.

La palabra hembrismo, sin embargo, no forma parte del diccionario de la RAE, aunque la Academia reconoce la existencia del neologismo y su uso como reverso del machismo, abriendo la puerta a que el término pueda ser incluido en el futuro.

RAE Hembrismo

La existencia o no del hembrismo depende de si lo utilizamos como reverso de la definición de la RAE, o como reverso de la definición más amplia que usa el feminismo. Medios de comunicación y activistas se han basado en este último caso para negar la existencia del hembrismo.

El problema de la definición extensa de machismo

En un artículo del Huffington Post, se coloca esta definición extensa justo después de la ofrecida por la RAE para, de forma engañosa, inducir al lector a pensar que ambas son lo mismo. Añado énfasis a la definición extensa para separarla de la ofrecida por la Real Academia:

El ‘machismo’, expresión derivada de la palabra “macho”, se define en el RAE como la “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas tradicionalmente como heterosexualmente masculinas (…) El machismo entonces, cuenta con un sistema institucional y simbólico de respaldo que permite su reproducción (…). ¿Dónde está ese sistema universal y transversal, apoyado por la ciencia, validado por la historia, financiado por la banca, que promueva la desigualdad para los varones a nivel político, económico, socio-cultural?

La negación del hembrismo basándose en esta definición extensa de machismo adolece del mismo problema que la negación del racismo por parte de un grupo racial minoritario en una sociedad diseñada por y para el grupo mayoritario. El ejemplo clásico es que el negro estadounidense no puede ser racista con el blanco porque vive en una sociedad cuyo sistema político, económico, simbólico, etc. no se alinea con su prejuicio y por tanto carece de poder efectivo.

La confusión proviene de la diferencia entre el racismo como prejuicio basado en la raza, y la opresión o discriminación que puede ejercerse en base a dicho prejuicio, dependiendo de la posición de poder. Un negro pobre puede tener prejuicios raciales hacia los blancos o ser racista. Sin embargo su racismo no resultará en opresión o discriminación salvo en casos excepcionales, si bien todavía podría traducirlo en un crimen de odio. La imposibilidad de ejercer opresión o discriminación no hace que la persona deje de ser racista.

En el caso del hembrismo ocurriría teóricamente algo parecido. Y recalco teóricamente porque como veremos más adelante tampoco se puede afirmar que al hombre no se le discrimina en base a prejuicios sexistas. Pero antes de entrar en ello asumamos que así es: que la mujer se encuentra en una posición similar a la de la minoría racial. Aun así el hembrismo existiría siempre que una mujer mantuviera una postura de superioridad de su sexo o defendiera prejuicios sexistas hacia el hombre, aunque no contara con la aprobación social, respaldo institucional o los mecanismos necesarios para traducirlo en discriminación u opresión.

Resumiendo, si nos limitamos al reverso de la definición de la RAE, no hay motivos para negar la existencia del hembrismo.

Ejemplos de hembrismo

Por el momento hemos hablado del hembrismo de forma teórica, ¿pero cuál sería el aspecto de ese hembrismo? Un artículo del diario El País negó su existencia reproduciendo un video de la youtuber Sara Lauper, cuyo monólogo imitaba comportamientos sexistas masculinos que no tienen la misma equivalencia (o frecuencia) en las mujeres.

Sin embargo lo que la RAE definiría como “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres” puede manifestarse a la inversa sin necesidad de replicar exactamente el comportamiento masculino. De hecho la forma más prevalente de la “actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los varones” se encuentra en el discurso de la superioridad moral. Veamos algunos ejemplos:

Aquí tenemos un video donde se afirma que el mundo sería mejor si estuviera gobernado por mujeres. Con su referencia a los estudios realizados para demostrarlo se puede hablar de un hembrismo validado por la ciencia y la universidad.

 

También tenemos aquí un tuit de Vanessa Rivera de la Fuente, que de hecho es la autora del artículo del Huffington Post empeñado en negar la existencia del hembrismo. A este tuit le dimos respuesta en esta otra entrada.

Dia del Hombre

Les muestro ahora un extracto del artículo de El País “¿Por qué es mejor dar el dinero a las mujeres?

Por que es mejor dar el dinero a las mujeres

En realidad los porcentajes finales son fabricados y no pueden hallarse en ninguna parte. De hecho los estudios han mostrado que ambos sexos son igual de responsables o irresponsables con el dinero otorgado a través de microcréditos, pero el prejuicio prevaleció, resultando en la implementación de políticas que discriminaban al hombre (más información en este artículo). El hembrismo, por tanto, puede traducirse en discriminación institucional, más allá de leyes como las relacionadas con el concepto “violencia de género”.

¿Pueden ser los hombres hembristas? Si aceptamos la existencia de la mujer machista, no hay motivos para creer que su reverso no exista. Aquí les dejo un fragmento del escritor Javier Cercas, que también mostraría la presencia del hembrismo en los medios, si no hubiera quedado suficientemente probada.

Javier Cercas

Igualmente encontramos hembrismo en la judicatura, particularmente entre los jueces involucrados en el área de la violencia de género. Sonia Chirinos por ejemplo afirmó: “No creo que haya denuncias falsas, es un hecho matemático,” asumiendo de entrada que todo hombre que llegue a su juzgado es culpable y sólo es cuestión de ver si puede probarse.

Otro magistrado, Roberto Barba Alvedro, declaró que “El varón es un animal de bellota que no cree en la igualdad ni en la paridad en el domicilio.” Teniendo en cuenta que, como en el caso de Chirinos, no hubo medio alguno que pusiera en duda su independencia ni se exigió su dimisión, podría afirmarse también que el hembrismo tiene más respaldo mediático e incluso social que el machismo.

En la judicatura

También cabe preguntarse cuántos jueces del área de violencia de género opinan en privado como sus compañeros Chirinos y Barba Alvedro, y si este hembrismo tendría algo que ver con que los juzgados especializados tengan índices de condena más altos que los demás para casos de maltrato por parte del varón. Si así fuera, el hembrismo influenciaría las decisiones de la justicia, si es que la existencia de tribunales para crímenes que por ley sólo pueden cometer hombres no es suficiente indicación.

Se pueden citar otros ejemplos, incluyendo un artículo del director de opinión diario El País Jose Ignacio Torreblanca, la opinión de personalidades del mundo del espectáculo como Jake Gyllenhaal (identificada como “igualdad” por parte de la prensa), o las afirmaciones del científico de la universidad de Oxford Brian Sykes.

El hombre arma de destruccion masiva

El Pais Igualdad de Genero

La maldicion de Adan

Aunque posturas que asumen la superioridad moral de la mujer tienen cabida en la universidad, instituciones, medios de comunicación, leyes, etc., sería necesario realizar un trabajo más extenso para afirmar que puede hablarse de hembrismo como un reflejo del machismo en su definición amplia (la feminista). Dado que no estoy de acuerdo con la definición amplia de “machismo” en primer lugar, no veo valor en afirmar el hembrismo como su opuesto. Queda claro, sin embargo, que invirtiendo la definición de la RAE el hembrismo existe, y que su importancia e influencia es mayor de lo que generalmente se admite. Como ya señalé, vista la nula crítica realizada desde los medios (principales formadores de opinión) e incluso cómo lo promueven, es posible que el hembrismo cuente en la sociedad española con un respaldo social similar o superior al del machismo.

Conclusiones

El poder del lenguaje parece ser la principal preocupación de quienes se oponen a este neologismo. No es un asunto trivial. Recordemos que la prevalencia de la expresión “violencia de género” coloca en un lugar secundario a otras formas de violencia en la pareja. Y cuando el término cristaliza políticamente, relega también legalmente a las víctimas que no se ajustan a su definición, llegando incluso a invisibilizarlas.

Ahora no se intenta imponer un término, sino negarlo, ya que de esta forma resulta más difícil identificar la realidad que se oculta tras él. Simultáneamente, se extiende la definición de palabras cuya utilidad política es mayor, como machismo o patriarcado, hasta hacerlas englobar toda la realidad. Y sin ánimo de exagerar, no puedo evitar que me venga a la mente un pasaje de la novela 1984 donde Syme explica cómo está refinando el “lenguaje” Newspeak para que sea imposible pensar fuera de los límites impuestos por el Partido. Todos los movimientos e ideas tienen como objetivo que su visión de la realidad se acepte como la realidad misma, y el lenguaje constituye un vehículo indispensable. Las constantes batallas con la RAE son prueba de ello.

Para el caso que nos ocupa, el argumento con el que evitar la imposición es evidente: si el hembrismo se basa principalmente en la superioridad moral, la vehemente negación de su existencia implica que sólo el hombre puede tener un sentimiento de superioridad hacia el sexo opuesto. Ello dibujaría al hombre como un ser moralmente inferior, lo cual podría ser considerado hembrista. En otras palabras: la negación del hembrismo es la viva prueba de su existencia.

Para ampliar

 

24 comentarios sobre “¿Existe el “hembrismo”?

  1. Ojo con esta afirmación, querido Carlos:

    “También cabe preguntarse cuántos jueces del área de violencia de género opinan en privado como sus compañeros Chirinos y Barba Alvedro, y si este hembrismo tendría algo que ver con que los juzgados especializados tengan índices de condena más altos que los demás para casos de maltrato por parte del varón. Si así fuera, el hembrismo influenciaría las decisiones de la justicia, si es que la existencia de tribunales para crímenes que por ley sólo pueden cometer hombres no es suficiente indicación”.

    En realidad, los juzgados especializados NO condenan más que el resto. Es una vieja trampa que suelen usar las feministas para reclamar mas “especialización” de los juzgados pero que a la hora de la verdad no es como parece sino, paradojicamente al contrario. Los especializados condenan menos. Es un poco complejo pero voy a tratar de explicarlo lo mejor que pueda:

    Esos juzgados que condenan en un 70/80 % son juzgados de Instrucción…y los juzgados de instrucción tienen como misión instruir y elevar al juzgado de lo penal para que juzgue. Ellos no pueden juzgar nada, excepto en dos casos:

    1) Cuando el acusado se muestra conforme con la condena y la firma (la famosa conformidad)
    2) Cuando se trata de faltas (ahora se les llama delitos leves).

    O sea, la inmensa mayoría de denuncias que pasan por los juzgados especializados o se archivan (70 % ) o se elevan al juzgado de lo penal para que lo juzgue (29 % ) y queda un 1 % que está formando por las conformidades y las faltas.

    Pues bien, ese 1 % de denuncias son las que se condenan en un 80 % en los juzgados especializados.

    ¿Ves la trampa?

    No es que estos juzgados condenen más, es que se quedan para juzgar (recuerda que solo pueden hacerlo en esos dos tipos) con los casos mas claros (las conformidades) y con un pequeño conjunto de faltas (delitos leves). Es lógico que les salga un 80 % de condenas!!! Si la mayoría ya han firmado la conformidad!! Lo raro es que no les salga un 100 % !!

    Y voy mas lejos. Según los datos del CGPJ los juzgados “especializados” son bastante mas laxos con las medidas de protección y con los sobreseimientos libres de los acusados. Es decir, que los juzgados no especializados (de guardia) suelen imponer muchas mas ordenes de protección que los especializados, que rechazan bastantes. Y los juzgados especializados suelen archivar mucho mas sobreseimientos libres que los no especializados (Los libres son aun mas faltos de indicios que los provisionales). Esto será seguramente porque los juzgados especializados están acostumbrados a lidiar con la denuncias falsas todos los días y se las conocen mucho mejor que los no especializados, que tienen miedo y prefieren no arriesgar y por eso imponen medidas mas duras.

    Saludos

      1. Si, claro ¿Pero información exactamente sobre que tema?

        Es que hay varios distintos en toda la explicación he desarrollado.

        Si quieres datos sobre las denuncias y condenas, esta todo aquí (son auténticas minas de información y cuando ves ciertos datos entiendes muchas cosas):

        http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Datos-estadisticos

        http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Informes-de-violencia-domestica/

        http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/home.htm

        Y si quieres datos del funcionamiento y competencias de los juzgados “especializados” (Los de violencia sobre la mujer) aquí tienes un buen resumen:

        http://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUNjQxNjtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoALb0e4DUAAAA=WKE

        Saludos

    1. Tenemos hasta premios Nobel como la birmana proUSA Aung San Suu Kyi y su genocidio contra la minoría rohinyá. Las mujeres no han matado más porque no solían tener el poder y cuando lo tenían era un poder generalmente bastante limitado, no porque sean seres de luz.

  2. Les remito al comentario que hice el pasado 8 de mayo en la entrada “Razones para abandonar los términos ‘patriarcado’ y ‘machismo'”, donde recuerdo que hubo un intento de algún sector del feminismo de usar el término “hembrismo” con un significado opuesto al que ha acabado teniendo.

    1. Reproduzco mi comentario del 8 de mayo:

      Aún hay demasiada gente que dice “yo no soy machista ni feminista”, haciendo un falso paralelismo, porque ignora que el antónimo de “machismo” es “hembrismo” y el de “feminismo” es “masculinismo”. Y tales palabras ya no son un caprichoso invento léxico puesto que recientemente han sido aceptadas por la Real Academia.

      Seguramente, si preguntamos a cualquier profano qué es el hembrismo acertará en decir que es lo contrario al machismo, o lo entenderá como una copia del machismo ejercida por las mujeres, es decir, un supremacismo femenino, más o menos la definición que tendrá el término cuando se incorpore al diccionario de la RAE.

      Sin embargo, hubo otro hembrismo. O por lo menos un intento feminista para apropiarse del término. En efecto, solo hay que ver el controvertido artículo de la Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Hembrismo para encontrarlo:

      “Una definición alternativa a la común para la misma palabra fue usada dentro de ciertos círculos académicos de la sociología y la psicología para referirse a patrones que consideraban como sumisión femenina extrema. El sociólogo Pierre Bourdieu, en su clásico La dominación masculina, considera que la cultura impone a las mujeres una actitud extremadamente sumisa y Juan Plaza señala que, para el sociólogo, el machismo sería el rol de dominador que reproducen los varones mientras que el hembrismo sería el rol de dominada que reproducen las mujeres. El concepto de hembrismo, en este contexto, se refiere a un rol de dominada que reproducirían las mujeres dentro de la sociedad. Así es como lo definen la filósofa Victoria Sendón de León, o el psicólogo Víctor Albores García, para quien este hembrismo «se caracteriza por una exagerada actitud de sumisión, pasividad, dependencia, abnegación y resignación».”

      ¿Sumisión femenina extrema? ¿Rol de dominada? ¿Actitud de sumisión, pasividad, dependencia, etc. etc.? O sea, un hembrismo completamente opuesto al que entendemos el común de los hablantes. ¿Pero eso no queda incluido en el paquete del machismo? Sin duda alguna. Por lo que creo que esos autores pretendían hacer del binomio “machismo/hembrismo” algo parecido al binomio “imperialismo/colonialismo”, en que la misma realidad se describe poniendo unas veces el foco en la parte dominante y otras en la parte dominada.

      Recuerdo que hace algo más de una década encontré en Internet algunos webs que definían el hembrismo en estos términos, pero ahora los busco y han desaparecido. Felicitémonos, pues, que por una vez el discurso feminista no haya logrado imponer su semántica a la sociedad.

  3. Personalmente me parece que “hembrismo” es un sinónimo de “feminismo”.
    No hay que olvidar que todos los mensajes misándricos con los que somos inundados son perpetrados por gente autodenominada feminista.
    Por otro lado, autoras oficialmente reconocidas como feministas hablan de exterminar al varón o de que toda penetración es violación.
    La palabra les molesta y por eso es positiva, pero más allá de eso solamente veo feminismo en estado puro.
    Por supuesto que vivimos en un sistema que oprime a los hombres, ahí está la realidad ignorada por los medios que la puede ver quien la quiera ver.
    El hembrismo existe pero para mí no es otra cosa que feminismo, son sinónimos.

    1. Cuando el feminismo parte de la superioridad moral femenina puede ser “hembrismo”. Sin embargo el “hembrismo” no necesita del feminismo para existir. Dejo aquí un fragmento del texto “Jardín de nobles doncellas” escrito por Martín de Córdoba a finales del siglo XV:

      “Decían asimismo los que en esta materia hablaban (…) que los hombres son los que tienen bandos, levantan sediciones, sustentan guerras, andan enemistados, traen armas, derraman sangre y hacen todos los insultos, de las cuales cosas son libres las mujeres, ca ni tienen bandos, ni matan hombres, ni saltean caminos, ni traen armas, ni derraman sangre, sino que vemos que la priesa que se dan los hombres a matar se dan las mujeres a parir. Pues esto es así, más razón es que sean mandados los hombres, pues disminuyen a la república [el bien común], que no las mujeres, pues son causa de aumentarla (…).”

      1. No estoy de acuerdo. La mayoría de las expresiones del hembrismo son respaldadas por movimientos tanto autodenominados como reconocidos como feministas. Cuando se intenta visibilizar estos casos de hembrismo, no falta aquel que defiende que el feminismo “solo busca la igualdad de hombres y mujeres”, varios de los movimientos feministas actuales deben ser juzgados por sus acciones y no por definición teórica. El hembrismo se ha normalizado en el entorno legal y mediático gracias al feminismo. Por esto considero que si bien el hembrismo podría no necesitar del feminismo para existir, este último le ha dado poder, le ha permitido y le permite seguir existiendo y teniendo el alcance que actualmente tiene.

  4. Lorena, estoy totalmente de acuerdo contigo pero voy más allá:

    En realidad hembrismo y feminismo(el actual, el hegemónico, el institucional, el dominante) son la misma cosa, lo que pasa es que se trata de un disfemismo.

    Para que se entienda bien podría poner este ejemplo:

    Hembrista es a feminista como invertido es a homosexual.

    Y feminazi es a feminista como maricón es a homosexual

    El feminismo actual siempre parte de la superioridad de la mujer, Tanto es así que hasta han basado leyes contrarias a la igualdad y a los derechos humanos con esa premisa.

    No hay dos cosas separadas, Por un lado el feminismo que trata de la igualdad de la mujer y por otro, el hembrismo que es una especie de rama extremista que no necesita del feminismo. Son la misma y única cosa pero con nombres disfémicos.

  5. “hembrismo” me parece un termino superfluo e innecesario.

    No conozco de partido ni de movimiento alguno que se autodenomine como “machista” pero si muchos que se autodefinen como “feministas”.

    Eran feministas las que decian que todo hombre es un potencial violador.

    ¿Buscaban con ello la “igualdad”?

    ¿No han buscado siempre el enfrentamiento y la confrontacion?

    ¿No han sido gracias a las feministas que a los hombres se les maltrata en los juzgados y les priva

    de casa, sueldo e hijos?

    ¿No es suficiente con provocar los suicidios y la indigencia economica y personal de miles de

    hombres para que tenga una connotacion negativa?

    ¿En cambio debe ser importantisimo que en la pension te aumenten del 1% al 2% pero no que la ex

    gracias al feminismo te deje en pelotas y viviendo de alquiler?

    ¿A cuanto estan los alguileres?

    ¿Son tan baratos para los divorciados para que sea un tema tabu?

    Con el termino de “feminista” al menos yo tengo suficiente.

  6. No sé si este comentario saldrá replicado. Lo colgué, pero el sistema me dijo que había sido posible publicarlo.

    Antes de nada deseo expresar que me complace que hayas reanudado la actividad en el blog. Creo que será conveniente para la venta y expansión del libro.

    He leído los comentarios y, si bien es cierto, en mi opinión, que puede existir hembrismo sin feminismo, no creo que lo opuesto sea posible. El feminismo, en cualquiera de sus olas y expresiones, ha sido siempre misándrico. En todos los movimientos, incluido el llamado “de igualdad”, es posible percibir un claro reproche al sexo masculino.

    Yo creo haber probado (o, si no probado, haber aportado material cuasi probatorio) de que el hembrismo es antiquísimo y que es, en suma, preexistente al feminismo. Digamos que el feminismo es la expresión social del hembrismo individual o personal que, me temo, muchas mujeres (pero desconozco su alcance porcentual), han profesado a lo largo de la historia.

    Recordemos cómo el caso de Santa Águeda (y otras muchas Santas) probaba la visión corporativista y victimista de la mujer respecto del hombre: un tipo con poder (que no es el padre de la Santa) amputa los senos de Santa Águeda. Ésta le espeta (la parafraseo): “¿Cómo osas torturar en mí el pecho que te alimentó de pequeño?” No cabe imaginar que un hombre espete a su torturadora: “¿Cómo osas torturar los genitales que te engendraron?” ¿Y por qué esta asimetría? Porque el acto de procrear es siempre placentero para el hombre, y aunque lo sea también para la mujer, solo ésta sufrirá los dolores del parto y el sacrificio de amamantar, cuidar y crear. Mientras para el hombre la cópula es solo un acto de sumo placer, para la mujer lo es de dolor, entrega y sacrificio.
    La mujer se percibe como el sexo que se sacrifica por el otro; y como el sexo que está siempre en peligro de ser atacada por el opuesto: de ser violada, objeto de abuso, explotación o asesinato. Al sentirse el sexo débil y vulnerable, cree necesario mantener una actitud defensiva/ofensiva frente al hombre. De ahí su claro corporativismo: lo vimos en Santa Águeda (el hombre que hace daño a una mujer representa o simboliza el daño “del hombre a la mujer”, del hombre a todas las mujeres), y lo podemos ver en los movimientos feministas de hoy cuando sus integrantes vocean que cuando “tocáis o agredís a una mujer, “NOS” tocáis o agredís a todas”. Dicho de otra manera: son muchas las mujeres que creen que deben hacer común piña contra el hombre. El concepto de “soridad” responde a esta necesidad emocional de agruparse contra el enemigo común.

    ¿Existe el machismo? No existe ni ha existido en el sentido que le dan las feministas, pero sí es cierto que muchos han sido los genios universales varones que se han pronunciado contra la inferioridad intelectual de la mujer. Esta percepción, incluso si hubiese sido general, no alcanza a a explicar por qué las mujeres han tenido un papel intelectual secundario en la historia. Las razones que lo explican son de tipo, digamos, ecológico.

    Lo paradójico del asunto es que el machismo (la supuesta o real superioridad intelectual y moral del varón) no es, ni de lejos, tan execrable y moralmente bajo como lo es el hembrismo implícito a todos los feminismos que se han sucedido en la historia humana. Los hombres nunca han deseado la muerte o la extinción de las mujeres, aunque las consideraran inferiores física, moral e intelectualmente. Jamás se ha organizado una sociedad de tal manera que buscase el daño objetivo de las féminas. Sea cual fuere la percepción del hombre (o de algunos hombres) respecto de la mujer, las sociedades siempre han sido ginocéntricas, en el sentido de desear el bien de ellas muy por encima del de los hombres.

    Es ya un lugar común afirmar que hubo un feminismo que luchó por la igualdad de ambos sexos. No me es posible hallar prueba alguna de ello. Todos los feminismos han sido hostiles al hombre, todos han enarbolado reproches a éste y predicado la superioridad moral de la mujer. Todos sin excepción. Ha variado el grado de hostilidad, eso sí. El que hoy podemos observar alcanza límites insuperables y, por ello mismo, podemos afirmar que el hembrismo es moralmente inferior (más inicuo y avieso) que el machismo. Lemas como “muerte al macho” se placean por nuestras calles sin que nadie haga nada al respecto. Sería inconcebible para el hombre un machismo que propusiera la muerte de la humanidad femenina.

    Conclusión: el hembrismo es un hecho preexistente al feminismo. Éste es la expresión social de aquél. El hembrismo es, probablemente, el resultado de que las mujeres (no digo todas, por supuesto) se perciben como potenciales víctimas del hombre. El hembrismo (y el feminismo) son la expresión de un egocentrismo manifiesto en las mujeres que lo profesan, pues muestran ser incapaces de ver el mundo sin sesgos. Solo ven lo bueno de la vida de los hombres, obviando a parte mala. Y, al tiempo, solo ven lo malo de la vida femenina y nunca lo bueno. Envidia en estado puro. Como afirma la abogada Carril: “Es muy cómodo quedarse con lo mejor de la vida de los hombres y lo mejor de la de las mujeres”.

    El machismo jamás ha sido tan hostil a la mujer como lo es el feminismo para el hombre. La prepotencia machista, a diferencia de la hembrista, nunca ha albergado un odio general hacia la mujer ni ha urdido sistemas objetivamente represivos contra ella.
    La atroz misandria que hoy padecemos resulta ser la más contundente prueba de que la superioridad moral de las mujeres es rotundamente falsa. Y cuanto más se empeñan en afirmar esas supuesta superioridad moral mediante lemas y reproches misándricos, a veces genocidas, más claro dejan que su hembrismo es infinitamente más execrable que el machismo nominal y de salón que algunos hombres han sostenido a lo largo de la historia.

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