Amos del lenguaje. Amos del discurso de género

…pero, en todo caso, lo que demuestra es que hay trescientos sesenta y cuatro días para recibir regalos de incumpleaños…

-Desde luego -asintió Alicia.

-¡Y sólo uno para regalos de cumpleaños! Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!

-No sé qué quiere decir con eso de la “gloria” -observó Alicia.

Humpty Dumpty sonrió despectivamente.

-Pues claro que no…, y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que “ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada”.

-Pero “gloria” no significa “un argumento que deja bien aplastado” -objetó Alicia.

Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

-La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

-La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Fragmento de A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871)

Introducción

Patriarcado, violencia estructural, feminicidio, violencia machista, masculinidad tóxica… En el debate público actual encontramos numerosos términos que anteriormente se limitaban a discusiones internas dentro del feminismo. Algunas palabras son de nuevo cuño, otras existían ya en trabajos académicos o eran de uso común pero se empleaban con un sentido distinto. Las hay que se definen de forma estricta, como por ejemplo “el feminismo es igualdad”; algunas cuyo significado es elástico, como emplear machismo para describir desde la discriminación legal hasta la división sexual del trabajo; y finalmente otras cuyo vago significado rara vez es cuestionado, como el término violencia estructural

¿A qué se debe toda esta proliferación de términos que han dominado los debates de género durante la última década?

El cambio de paradigma

Desde la tradición aristotélica se consideraba que la idea u objeto (significado) existía de forma independiente y era expresado por el hablante a través de la palabra (significante). Esta premisa sería cuestionada en un proceso que comenzó con Ferdinand de Saussure y culminó con Jacques Derrida: si los objetos o ideas existían fuera de los significantes, debía haber traducciones exactas entre distintas lenguas. Sin embargo, las traducciones a menudo se topan con palabras sin equivalencia en la lengua traducida, o que pueden ser similares pero no iguales, por lo que a menudo se recurre a aproximaciones. La unión entre el significado y el significante no correspondería así a una realidad independiente, sino a la convención social. No obstante, ha de clarificarse que no se niega la realidad misma, sino el acceso que tendríamos a ella a través del lenguaje y las limitaciones resultantes.

La importancia de estas conclusiones en cuanto al debate cultural en asuntos de género (entre otros) son significativas: si nuestro acceso a la realidad se produce a través del lenguaje, controlar y manipular el lenguaje puede transformar la forma en que entendemos la realidad. Se lograría así no sólo la victoria en la guerra cultural, sino también en el sistema de reglas donde impacto del lenguaje es más poderoso: la ley. 

En este artículo presentaré algunos de estos términos y cómo se emplean para limitar nuestra forma de entender la realidad.

Moldear la realidad a través del lenguaje

El término violencia de género surgió para describir la violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer (pese a que bajo determinados parámetros algunas definiciones incluyeran al hombre). Que la ley española más importante sobre violencia en la pareja recibiera el nombre de violencia de género perseguía así un objetivo más allá de lo jurídico: hacer explícito que la violencia ejercida por el hombre contra su pareja o expareja femenina se debía necesariamente a razones de género. De esta manera el término violencia de género secuestra un fenómeno para el que existen diversas aproximaciones, la violencia en la pareja, limitándolo a los puntos fundamentales de su discurso en cuanto a quiénes son sus autores y cuáles son sus motivaciones. En definitiva, se empleó el lenguaje para alterar la percepción de una realidad compleja y hacerla más restrictiva, sustituyendo la violencia en la pareja por la violencia de género.

Relacionado con el término anterior ha surgido el de violencia vicaria, cuya función es doble. Por una parte nombra la violencia de la pareja o expareja masculina hacia los hijos con la intención de vengarse de la madre, excluyendo de la conversación a mujeres que puedan hacer lo mismo. Por otra, la principal afectada es ahora la mujer y no el niño, invirtiendo el valor de las víctimas para centrarse en quien recibe la violencia de forma indirecta y colocar en un lugar secundario a quien la recibe de forma directa. En el caso de asesinatos, el término filicidio por venganza, que sitúa como víctima principal al menor y como secundaria al progenitor (además de incluir a la mujer como potencial agresora) se desestima por no limitar la realidad a su marco ideológico. La inclusividad, palabra también cargada, es decididamente selectiva. 

Un nuevo ejemplo podemos encontrarlo en el término mutilación genital femenina, popularizado por la feminista Fran Hosken en 1979 y adoptado ahora por instituciones como la Organización Mundial de la Salud, pese a que la mayor parte de los grupos que realizan estas prácticas emplean el término equivalente a circuncisión para referirse tanto al procedimiento masculino como al femenino (por ejemplo en referencia a la circuncisión sunna o la circuncisión faraónica). Como he reiterado en anteriores artículos, existen distintos grados de corte genital masculino y femenino, por lo que la severidad de los procedimientos se solapa en muchos casos, igual que en ocasiones se comparten motivaciones y pueden practicarse tanto en ambientes estériles como no estériles. Aunque la diferencia de tratamiento se debe en buena parte a la tradicional existencia de un tipo de corte genital en Occidente y la inexistencia del otro, el lenguaje también moldea la forma en que los percibimos y cómo actuamos en consecuencia: el término circuncisión se asocia con una cirugía menor en un hospital, mientras que la mutilación genital invoca el procedimiento más agresivo en un contexto no estéril. Así, el corte genital masculino se ha promovido en África por razones de salud, mientras que el femenino ha sido condenado y prohibido por ley tanto en países europeos y americanos como africanos. 

Otra forma en que se puede moldear la percepción de la realidad es atribuyendo una carga negativa a términos que se asocien con lo masculino, un fenómeno inspirado en las ideas de Derrida sobre la oposición binaria (como hombre/mujer) donde se privilegia una de las palabras. La estrategia deconstruccionista consiste en invertir y corromper estas dicotomías (cuando no cuestionan su mera existencia), lo que en este caso supone asociar lo masculino con lo negativo. 

Un ejemplo lo encontramos en la deformación de palabras como patriarcado, que originalmente hacía referencia a la autoridad paterna en las familias (o la asociación simbólica del padre con un líder político o religioso) para convertirse en una suerte de fuerza cultural responsable de todos los males, reales o imaginados, que afectan a la mujer. Se dice que vivimos en un patriarcado para explicar los aspectos negativos de nuestra sociedad, y sin embargo ese mismo patriarcado no se asocia con un solo elemento que pueda considerarse positivo, pese a que aparentemente permea toda la realidad.

Otra forma de elevar la carga negativa de lo masculino consiste en emplear el término machismo (que originalmente refería a una actitud de prepotencia del varón sobre la mujer) como sinónimo de sexismo y/o aplicarlo a cualquier contexto que implique diferencia entre los sexos, incluso cuando ésta es impulsada por la propia mujer. Como indiqué en un artículo anterior, al hablar de mujeres machistas, se transforma a la autora en colaboradora o incluso víctima manipulada, un ser corrompido por lo masculino, indicando que la actitud sexista es siempre y en última instancia responsabilidad del hombre. 

El uso de anglicismos como manspreading, manterrupting o mansplaining (a veces traducidos, como por ejemplo despatarre masculino) también suman una carga moral negativa a lo masculino. En estos casos podría argüirse que el único objetivo de los términos es describir una realidad que hasta entonces no tenía nombre. Sin embargo, no encontramos neologismos equivalentes que asocien características negativas a la feminidad. Los pocos que han emergido, como el caso de karen, han sido tildados de sexistas o aceptados como un insulto racial (o racista) referido a la mujer blanca, acentuando la categoría “blanco” sobre la categoría “mujer”. 

Tampoco encontramos términos que asocien lo masculino con algo positivo. Por ejemplo existe el término masculinidad tóxica, pero no existe el de masculinidad heroica pese a que los hombres suelen poner en riesgo sus vidas para salvar a otros en mayor proporción que las mujeres. Y ciertamente proponer un término como feminidad venenosa para examinar los excesos de la feminidad sería impensable y sexista. Nuevamente, quien controla el lenguaje hace las reglas, y con él moldea la percepción de la realidad.  

Si bien corromper o invertir las dicotomías es una parte de la estrategia, también pueden crearse otras. Un ejemplo lo encontramos en las nuevas masculinidades, cuya existencia invoca a su contrario: la masculinidad tradicional (o masculinidades tradicionales). Nuevas masculinidades es el término que se privilegia en esta oposición, siendo descrito como algo positivo frente a su contrario, una masculinidad o masculinidades que deben ser superadas en favor de nuevos modelos. 

Ahora bien, la lucha por el control del lenguaje no es un juego en el que todos puedan participar. Un ejemplo lo encontraríamos en el rechazo al neologismo hembrismo, para hablar de la actitud de prepotencia de la mujer hacia el varón. La reacción habitual desde el feminismo es afirmar que no existe porque, al contrario que el machismo, no está respaldado por un sistema institucional y simbólico. ¿Pero quién decide que éstos deban ser prerrequisitos para la validez del término y si, de serlo, existen o no? Quienes pretendan erigirse en amos del lenguaje deben marcar las reglas y no aceptar intromisiones. 

Se podrían mencionar muchas más cosas, como la vaga definición del término violencia estructural, la cada vez más amplia definición de la palabra “violencia” a secas, la exclusión del hombre en la perspectiva de género (salvo para resaltar aspectos negativos), la confusión interesada entre la alienación parental y el síndrome de alienación parental, o renombrar el sufragismo como feminismo de primera ola para aumentar el prestigio del movimiento. Pero si han leído hasta aquí, la conclusión ya debe ser clara: no se ha prestado la suficiente atención a este arsenal lingüístico, cercenando la capacidad de respuesta de sus críticos, quienes sin saberlo muchas veces han operado bajo el prisma de realidad limitada diseñado por sus oponentes a través del lenguaje. 

Obstáculos y resistencia

Pese a todo, limitar la realidad a través del lenguaje no es una tarea fácil, dado que la lengua nos pertenece a todos. La palabra “tóxica”, en referencia a atributos humanos, ha dejado definir únicamente a la masculinidad para aplicarse a la pareja controladora, principalmente la femenina, a quien se denomina popularmente como “la tóxica”. De hecho ha viajado a tantos ámbitos que encontramos artículos sobre “madres tóxicas”, “liderazgo tóxico”, etc. El término violencia de género, por su parte, fue de hecho interpretado por muchos como inclusivo (al fin y al cabo, ¿qué genero?), desembocando en la nomenclatura más agresiva violencia machista, que no deja lugar a dudas. Por otra parte, la afirmación ni machismo ni feminismo suele causar indignación porque el feminismo debe ser identificado con la igualdad, pero emerge no sólo de las políticas discriminatorias, sino del discurso antimasculino o de superioridad moral femenina que muchas personas asocian instintivamente (y con razón) como el reverso del machismo por su similitud. 

Aunque en este último caso se invoca la autoridad de la Real Academia en cuanto a definiciones, la pugna del feminismo con la RAE es constante, pues si se desea limitar la realidad, el lenguaje no puede ser de todos, sino de aquellos que con su percibida virtud puedan emplearlo para ajustar la realidad a parámetros que consideran justos. Eso no quiere decir que la RAE sea infalible o que las críticas desde el feminismo sean siempre equivocadas, pero sus motivaciones son claramente distintas. 

Por último, señalar que no considero que todos los términos surgidos del activismo identitario sean necesariamente negativos (o que sólo el feminismo lo haga). Todo depende de su intención: no es igual un término que amplía nuestra forma de entender la realidad que otro cuya finalidad es limitarla, como tampoco es igual un término que busca visibilizar un problema que otro que pretende degradar a un colectivo. El término género puede ser de gran utilidad analítica cuando se desprende de las ataduras a las que habitualmente se somete (como he procurado hacer en esta bitácora). Por su parte, violencia de género puede ser perfectamente aceptable para explorar la realidad concreta que describe el término (en la legislación española, la violencia del hombre hacia su pareja o expareja femenina por razones de género), pero es inadmisible cuando pretende fagocitar la compleja realidad de un fenómeno como la violencia en la pareja para ajustarlo a su definición. 

En cualquier caso, está en nuestro poder resistir corrientes limitadoras empleando un lenguaje más preciso e inclusivo cuando sea apropiado. Por ejemplo, ¿necesitamos utilizar patriarcado para referirnos al sistema de roles de género (que puede existir con independencia de una estructura familiar patriarcal)?, ¿violencia de género para referirnos a la violencia íntima en la pareja?, ¿o machismo para referirnos a la división sexual del trabajo (como hizo un diario al tildar a los neandertales de machistas)? Humpty Dumpty puede cambiar el significado de las palabras a su antojo, pero Alicia no tiene por qué aceptar ni validar su imposición.

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20 comentarios sobre “Amos del lenguaje. Amos del discurso de género

  1. Que grato es verte de regreso en el blog. De casualidad sabes el origen del termino “machismo” (yo supongo que se acuño en algún país hispanohablante) y como ha evolucionado su significado porque su historia podría ser similar a la del “femicidio” que antes significaba: asesinato de una mujer sin importar el sexo del asesino o los motivos de este.

      1. Interesante pregunta y respuesta, Alonso y Daniel. Ahora confirmo una vez más por qué entre las propuestas del blog está señalar “sexismo” y no “machismo”, en vista de que hay discriminación hecha por parte de ambos sexos.

  2. Este comentario es sólo para confirmar que, si no se publica de inmediato, en efecto, primero pasa por tu filtro, Daniel. Gracias.

    1. Ah, qué caray… No se guardó mi anterior comentario. Bueno. Va de nuevo.

      Qué grato es tenerte de vuelta con un artículo nuevo, Daniel. Así sea un año o más de espera, siempre será grato tener tus nuevos análisis.

      Ahora sí, a lo que voy: un compañero de la licenciatura en Letras intentó hacer un análisis semiótico sobre el feminismo y la desvirtuación y creación de conceptos en demérito de los varores, pero, según me dijo, no se lo permitieron: estaba caminando en campo minado.

      Con este artículo él podrá abonar a su investigación a futuro, en vista de que mientras sea estudiante no podrá expresar sus áreas de interés de estudio.

      Gracias a tu extraordinario blog y al de Emilio Prieto, así como a tu libro y a los que han salido sobre estos temas, las nuevas generaciones vamos cayendo más en cuenta de tantas falacias y también procurar sanarlas.

      Gracias por ser un parteaguas en estos temas, Daniel.

      Saludos desde México.

      1. Gracias Isaac. Lo que me cuentas de tu compañero me parece bastante grave. La universidad debería ser (entre otras cosas) un foro para el intercambio de ideas, y ésa no me parece descabellada.

      2. De nada; gracias a ti.

        Coincido contigo. Lamentablemente debemos caminar con cuidado en las mismas universidades.

        Pero esto no nos quita el arma en ristre: investigar y cuestionar las ideologías y su marea de conceptos con propósitos absurdos; y si debemos esperar a egresar de la universidad para poder expresarnos sin temor a que nos pongan obstáculos para la titulación, pues ni modo, a esperar.

        Como bien dijiste alguna vez, cada vez hay más voces disidentes, y con ellas los que despertamos de ilusiones supuestamente incuestionables.

  3. Isaac, no creo que haya que esperar a egresar de la universidad para expresarse.
    Ese es el problema, que si nadie se expresa en la universidad, seguirá siendo territorio de esa gentuza totalitaria.
    Yo me expresé en la universidad, y me hicieron la vida imposible hasta el punto de inventar que tenía una denuncia por violencia de género.
    Las mujeres fueron las que inventaron eso y las principales instigadoras del acoso, con amenazas de muerte incluidas.
    Eso me provocó mucha ansiedad, fui a una psicóloga y me dijo que me estaba metiendo en líos y que si seguía así me iba a tener que meter en un psiquiátrico.
    Estuve 3 años quejándome de la psicóloga a sus compañeros de trabajo y no me sirvió de nada.
    Es un centro de personas con “enfermedad mental” al que voy.
    Hasta que llegó un punto en el que le dije a sus compañeros de trabajo que si volvía a ir la agrediría.
    Dije que no volvía allí por culpa de esa persona.
    Una de las cosas que me hicieron en la universidad fue insultar a mi madre en mi cara y todavía me estoy arrepintiendo de no haberle saltado los dientes a la feminazi que la insultó.
    Soy una persona extremadamente pacífica que no puede más ante todo lo que se está viviendo en España.
    Se alimentan de nuestro miedo y el miedo debería cambiar de bando.
    Pero no hemos sido capaces ni de colapsar los juzgados de denuncias, menos vamos a serlo para partirle la cara por ejemplo a periodistas, tampoco tendríamos el respaldo de la sociedad para hacerlo así que no se interprete este mensaje como una incitación a la violencia.
    Lo que pasa es que el feminismo ha derramado ya demasiada sangre de hombres inocentes.
    Y como no se pueden hacer llamamientos a la violencia no los hago, simplemente digo que deberíamos colapsar los juzgados de denuncias.
    Pero también digo, y lo digo sin ánimo de justificar asesinatos, que estoy seguro de que en algunos o quizás muchos de los crímenes por “violencia de género” hay una denuncia falsa que desencadena la furia del hombre.
    Hacen un cálculo frío: “Tú me has destrozado la vida y me voy a suicidar, pero antes te arrastro”.
    Estoy convencido de que muchos de los que se suicidan posteriormente al crimen cometido tenían una denuncia falsa de antemano.
    Como digo no recomiendo el asesinato en estos casos, que sé que me estoy moviendo por una pendiente resbaladiza con este mensaje y la justicia misteriosamente sí actúa rápido en estos casos, simplemente pretendo explicarlo.
    Y aclarando que no llamo a la violencia por enésima vez, sí me gustaría advertir que un animal acorralado es peligroso.
    Me han dicho que no me van a dar trabajo por no vacunarme.
    Cuando dejas a una persona sin carrera por no tener la ideología adecuada, sin trabajo por no querer someterse a un tratamiento experimental que no se le puede llamar vacuna… estás acorralando a esa persona y las personas somos animales.
    Con el feminismo muchos hombres estamos muertos de miedo, pero no sé si en algún momento el miedo dará paso al odio.
    Yo de momento mientras el Estado no me deje sin comer no voy a hacer nada violento.

    1. Babel:

      Entiendo muy bien tu resentimiento contra el feminismo. A mí me pusieron una denuncia falsa por acoso sexual en Facebook el año pasado y tuve una decaída emocional tremenda. Sin embargo, pude superarlo de la mejor manera con ayuda psicológica y estudiando estos temas desde una perspectiva lo más objetiva posible. Afortunadamente me topé con el blog de Daniel Jiménez gracias a Roxana Kreimer y de ahí di también con el de Emilio Prieto. Fue entonces que empecé a ver estos asuntos desde otra perspectiva.

      Sé muy bien lo que se siente ser humillado por el lobby feminista y que las autoridades no hagan nada (o no puedan hacer nada). No obstante, debemos mostrar inteligencia y enfrentarnos a esto con las mejores armas posibles.

      Para lograr mis objetivos, debo hacer como que no me importan estas cosas para lograr titularme y después hacer un posgrado (algo así como hacen los políticos para lograr sus metas), para cuando esté más preparado, ejecutar un proyecto como el que han hecho Daniel, Emilio y tantos otros que se siguen sumando a esta guerra cultural.

      Desde mi posición como estudiante de letras, estudiar el tema que plasmó en esta entrada Daniel me sirve para abonar más a lo que deseo hacer más adelante.

      Lamento lo que has vivido con la marea feminista, Babel. Sin embargo, vuelvo a recomendarte andar por este fango de la mejor manera posible. Espero te mejores pronto.

      Saludos.

  4. Gracias Isaac.
    Entiendo que en la universidad calles por miedo pero creo que ese no es el camino.
    Creo que deberías unirte con otros compañeros que piensen como tú y alzar la voz todos juntos.
    Porque si en la universidad nadie dice nada el problema se cronifica, hay que perder el miedo.
    Mi problema fue que nadie se atrevió a apoyarme, y cuando fui a buscar ayuda psicológica resultó que la psicóloga era de la misma ideología.
    Psicóloga que también hizo un informe mintiendo, diciendo que había ido a su consulta con un discurso misógino.
    Esa psicóloga ya no trabaja allí pero me han dicho que no tiene nada que ver con mi queja, lo que pasa es que me resulta sospechoso que justo cuando digo que no voy más allí para no agredirla deje de trabajar allí.
    Quizá si la hubiese agredido les habría estallado todo en la cara y por eso se la han quitado de en medio, no lo sé, o quizá me dicen la verdad y es porque estaba de interina.
    Si con ayuda psicológica lo superaste supongo que el profesional no sería de ideología feminista.
    Las universidades no pueden ser coto privado de esa gentuza, así que como te digo te recomiendo que des la batalla allí pero no te voy a engañar, puedes acabar fuera como en mi caso porque la presión sería fortísima.
    La democracia ya ha degenerado en tiranía, desde la Antigua Grecia sabían que la democracia degeneraba en eso y ya ha ocurrido.
    Se avecinan tiempos inquisitoriales y para cuando termines la carrera puede ser tarde para hablar, así que te recomiendo que hables ahora.
    En mi caso no he podido superarlo y ahora encima por no querer inyectarme terapias experimentales que no se pueden llamar vacuna no me quieren dar trabajo.
    Somos muchos hombres los que estamos destrozados pero nos resignamos a morir.
    Ahora llevamos todos un bozal como símbolo de sumisión al gobierno y nadie parece darse cuenta.
    Sabía que tras el feminismo iba a venir algo peor pero no sabía lo que era.
    Nos han desactivado a los hombres que somos la fuerza creativa y revolucionaria, pues las mujeres son más sumisas a los poderosos porque tienen menos capacidad de sobrevivir solas, el rebaño para ellas es más importante.,
    Los terroristas informativos llevan mucho tiempo vejando a los hombres, y como terroristas que son deberían estar en la cárcel.

  5. Hola, Babel.

    De hecho tengo un grupo de seis amigos de mi universidad que estamos juntos en esto. No obstante, en la actualidad soy el único activo públicamente. Mantengo mi Facebook principal como batallón, es decir, desde enero he estado haciendo publicaciones críticas, sarcásticas e irónicas sobre el feminismo y el progresismo. He tenido cuatro debates virtuales, dos en persona y en todos he ganado, sinceramente. No obstante, me han eliminado alrededor de 40 personas de esa red social. Ni modo. A seguirle.

    Ante esto, me he visto en la necesidad de hacer un Facebook de respaldo. Ya saben: cuando se aproximen los trámites burocráticos, uno deberá dar una apariencia buenoide (desactivar temporalmente mi Face de cabecera hasta que pase la marea).

    A este tipo de situaciones me refiero con que debemos actuar de la manera más inteligentemente posible.

    Mis amigos tienen miedo, y eso es entendible. La reputación cuelga de un hilo ante estas ideologías. Sin embargo, al estar en terreno enemigo, a veces debemos actuar más como boys scouts (ir a revisar el terreno y regresar con información conveniente) que como soldados (disparar al enemigo cara a cara).

    Veo que tu psicóloga fue partícipe del escrache que te estaban haciendo. Pero puedes buscar más, Babel. Si bien sé que en España hay un feminismo muy tremendo, también sé que hay quienes no siguen estas líneas, y podrás hallar un buen psicólogo.

    En efecto, yo busqué ayuda psicológica en un área ajena a la universidad. Resultó ser un buen terapeuta. Pero si me hubiera salido feminista, me habría largado a la primera sesión y buscaba otro. No pierdo nada.

    En cuanto a los hombres y nuestra fuerza física y demás, desde luego somos un brazo fuerte en esas áreas. Aunque las mujeres tienen lo suyo y respondemos también a cuestiones evolutivas. Diría que tanto para hombres como para mujeres, si tienen un carácter flaco, serán siempre manipulables, es decir, seguirán al rebaño.

    Ciertamente se debiera hacer justicia para los varones en las áreas que les han sido vedadas. Aunque en mi país están resultando efectivos los combates de los disidentes: en el estado de Coahuila tenemos recientemente un Centro de Gestión de Justicia para Hombres. Y ya le hicieron justicia a un hombre que era maltratado por su mujer. Están en trámite otros tantos y prometen ser más los varones rescatados. Por ahora sólo tienen página de Facebook, pero ya están en marcha a oficializarse más. Aquí el enlace de las encuestas que empiezan a hacer:

    https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScFlSAeLjIIVrXr3_37vKUIIwrI1GSnp0zcQc187nY6kormlA/viewform

    Como le mencioné a Daniel, el hecho de que tengamos el paso bloqueado los estudiantes que tenemos un concepto distinto al que ellos manejan sí degrada a la universidad misma. Pero actuando con cabeza fría es la única manera en como uno puede avanzar por ese terreno enlolado.

    Sobre el Covid, bueno, necesitamos ponernos esa vacuna para poder tramitar pasaportes, visas, entrar a trabajar, entre muchas otras cosas. No hay paso atrás. Sin embargo, he visto y leído cómo si mantienes tu mente sana, tu salud no flaqueará ante las vacunas. Suena tonto, pero estoy convencido de ello.

    Te recomiendo que te animes a buscar otro psicólogo, Babel, yo sigo yendo con el mío y todo va bien. Esto me permite continuar tranquilo con mi vida y estudiar más estos temas. Espero sinceramente la misma recuperación y ánimos para ti también.

    Un abrazo,

    Isaac.

  6. Muchas gracias Isaac.
    A ver yo entiendo tu postura y el miedo de tus amigos, pero cuando os decidáis a hablar puede ser demasiado tarde, la censura va viento en popa a toda vela.
    Hay que dar batalla en todos los frentes y a cara descubierta.
    Si sois un número considerable podéis hacer frente mucho más que uno solo.
    Yo todavía me estoy planteando poner alguna denuncia a mi psicóloga para que no pueda volver a trabajar en ningún sitio, pero no es fácil porque la respalda la mafia.
    Mi psiquiatra es otra corrupta y me echó en cara que votase a vox, eso por no hablar de que intentó humillarme diciéndome que si ella hablaba con la psicóloga y le decía que yo no quería que trabajase más allí se iba a hartar de reír, pero no me dejé humillar y le contesté que con mis cojones y mi dignidad le iba a plantar cara al Estado criminal que la respaldaba.
    Hay una gran masa de hombres que ante los atropellos se ha suicidado, pero otra gran masa de hombres está a punto de reventar.
    Y el reventón no va a ser precisamente el suicidio.
    El sistema se cae Isaac, y el feminismo ha sido punta de lanza de esa caída.
    Hay periodistas que dicen que los hombres somos “bestias borrachas de testosterona que jugamos a ser más machos mientras provocamos catástrofes”.
    Nos criminalizan y anulan desde sus púlpitos y nosotros de momento estamos optando por el silencio o por el suicidio.
    Pero me niego a pensar que todo va a ser silencio y suicidio.
    Algún día tendrán que rendir cuentas periodistas, políticos, policías y en general toda la escoria colaboracionista.
    Con el tema de las vacunas ya usan un lenguaje prebélico hacia los que no nos queremos vacunar.
    El terrorismo informativo lleva en su máximo apogeo desde 2016.
    Un abrazo.

  7. El lenguaje cambia con la cultura , siempre ha estado cambiando . No creo que la cultura cambie por razonamientos o argumentos intelectuales, no digo que esto no sea importante en la cultura, pero es solo una parte . Cuando una ideología triunfa no es solo por sus argumentos ni siquiera porque llegue a imponerse desde las elites , sino porque tiene cabida en determinado sistema socioeconómico que es lo que más influye en la cultura general , el sistema educativo y especialmente el sistema laboral, incluso los recursos disponibles , y también la forma en que las personas se relacionan, las relaciones sociales, eso es lo que hace triunfar una ideología más que la ideología y sus razonamientos por si mismos.

  8. Si se me permite una sugerencia, ¿sería posible ocultar en desplegables el archivo de la barra lateral y los comentarios? Provocan que la página sea enorme, seguro que ahuyenta a más de uno.

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