Masculinidad: el nuevo origen del mal

El Origen Del Mal Multiple Seleccion

La imagen que encabeza este artículo fue inicialmente ideada para las redes sociales, pero nunca llegué a publicarla porque a veces los mensajes sencillos, aunque con su grano de verdad, tienden a simplificar demasiado. En las religiones abrahámicas el pecado original no fue tanto el origen del mal (que correspondería a la rebelión de Satanás), como el origen de todos los males. La tradición budista es tan diversa que resulta complicado realizar afirmaciones contundentes, y el deseo se originaría a su vez en la ilusión del yo y la ignorancia de las cuatro verdades nobles.

Mi intención, en cualquier caso, era plasmar la idea de que en las religiones tradicionales no se adscribía una connotación sexual específica al mal (y por extensión a los males del mundo) que sí se realiza en el discurso de género actual. Algunas interpretaciones del relato bíblico pudieron atribuir una mayor culpa a Eva de la expulsión del Paraíso, pero el mal y el pecado nunca fueron configurados como un valor fundamentalmente femenino, sino humano. De hecho la Biblia señala consistentemente a Adán cuando se refiere al pecado original, y la Iglesia Católica suele referirse a él como “el pecado de Adán”. Por ejemplo en el Catecismo de la Iglesia Católica se recoge (el resaltado es mío):

Siguiendo a San Pablo, la Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con que todos nacemos afectados y que es “muerte del alma” (403).

¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis (“Como el cuerpo único de un único hombre”) (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por esta “unidad del género humano”, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo (404)

Y la propia Biblia también relaciona fundamentalmente a Adán, más que a Eva, con el pecado original:

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir (Romanos 5:12-14)

Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí (Oseas 6:7)

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (1 Corintios 15:22)

La constante referencia a Adán desde luego no excluye a Eva, sino que señala al primero como representante de la humanidad. El pecado y el mal no eran ni masculinos ni femeninos, sino humanos.

Aclaradas estas cuestiones preliminares, en la presente entrada mostraré cómo el discurso de género actual se aleja de premisas que sitúan el mal como algo propio del ser humano para confinarlo a la masculinidad y, por extensión, a los hombres.

El “pecado original” en el discurso de género

La caída del ser humano de un estado de gracia para ser arrojado a un mundo de dolor y sufrimiento también tiene una contrapartida laica en el discurso de género. La feminista Gloria Steinem es quien nos ofreció el relato más colorido:

Hace mucho tiempo, muchas culturas de este mundo eran parte de la era ginocrática. La paternidad no había sido descubierta y se pensaba… que las mujeres daban fruto como los árboles -cuando estaban maduras. El nacimiento era misterioso. Era vital. Y era envidiado. Las mujeres eran adoradas por ello, eran consideradas superiores por ello (…) Los hombres se encontraban en la periferia -un cuerpo intercambiable de trabajadores, adoradores del centro femenino, el principio de la vida.

El descubrimiento de la paternidad, la causa sexual y el efecto del alumbramiento, fue un cataclismo para la sociedad como, por así decirlo, el descubrimiento del fuego o la división del átomo. Gradualmente la idea de la propiedad masculina del niño tomó fuerza (…).

La ginocracia también sufrió invasiones periódicas de tribus nómadas (…). El conflicto entre cazadores y cultivadores era en realidad el conflicto entre culturas dominadas por el varón y culturas dominadas por la mujer (…). Las mujeres gradualmente perdieron su libertad, misterio y posición superior. Durante cinco mil años o más, la era ginocrática había florecido en paz y productividad. Lentamente, en varias etapas y en diferentes partes del mundo, el orden social fue dolorosamente revertido. Las mujeres se convirtieron en una clase subordinada, marcada por sus visibles diferencias.”

No fue la única. Dentro del mundo hispanohablante Coral Herrera también describió con su artículo “La revolución patriarcal y el fin de las diosas” el colapso de un modelo femenino que terminó sumiendo a la humanidad en la violencia.
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Comienza una nueva etapa para la bitácora

Twitter profile Spark 2

Como quizá ya sepan, la redacción del libro Deshumanizando al varón ha finalizado. El proyecto requirió prácticamente toda mi atención durante los últimos dos años, dejando poco tiempo para la bitácora, que durante aquella temporada se ha mantenido a flote mediante traducciones.

Les anuncio ahora que planeo renovar la actividad en este espacio con artículos originales. Marcamos esta nueva etapa con un cambio de nombre, ligeras alteraciones cosméticas y también una cuenta de Twitter, que se suma a la existente Facebook para hacer llegar el contenido a más personas.

Aunque no puedo garantizar plazos, espero que el primer artículo original aparezca en un plazo inferior a dos semanas. A aquellos que han tenido la paciencia de permanecer atentos a la bitácora, quiero agradecerles su fidelidad. Confío en que este espacio volverá a ser un referente sobre la situación del varón y los problemas a los que se enfrenta.

Nos leemos pronto.

Anatomía de una conversación sobre problemas masculinos, o por qué ya sólo permito comentar los 51 memes en la bitácora

Hace tiempo expliqué en el álbum de Facebook que ya no aceptaba comentarios sobre los memes en el álbum, y que sólo podían realizarse en la entrada “La discriminación masculina en 51 memes” (que pronto serán 61).

La decisión fue resultado de varios ataques organizados contra mi página que dejaron cientos de comentarios como los que señalé en su momento, y que solían girar en torno a los argumentos que ya contesté sobrada y reiteradamente:

  • Por activa: Contestando personalmente, como pueden ver en los 800 comentarios del artículo recopilatorio. Nunca me he echado atrás en esto.
  • Por pasiva: En la sección “contraargumentos”, que recoge más de una docena, incluyendo respuestas a los populares “eso lo hacen otros hombres”, “los hombres tienen el poder” o “pero a las mujeres les pasa X” o el clásico “es culpa del patriarcado”.

Pero si creen que más de un centenar de respuestas en la bitácora es mucho (particularmente cuando se trata de los mismos argumentos una y otra vez), en Facebook realizar la misma tarea requeriría multiplicar esto por diez o más, dependiendo de lo insistente que sea el comentarista. Incluso tratándose de dos moderadores en Facebook, resulta una tarea imposible. Todo ello sin mencionar que como somos nosotros quienes vamos contra el discurso dominante, siempre tenemos que mostrar estadísticas, estudios y toda clase de pruebas, lo que consume un tiempo adicional.

Si no es posible responder a todas las críticas, otra opción sería simplemente dejarlas estar. ¿Por qué no lo hago? Porque el resultado sería que ideas importantes y necesarias quedaran, como de costumbre, engullidas por el discurso dominante, lo cual supone en sí una forma de censura. Y justamente he abierto estos espacios para que se oigan otras voces.

He transferido el debate, por tanto, a la bitácora, donde podré contestar a los comentarios cuando el tiempo me lo permita antes de ser publicados, en lugar de ser ahogado por una ola incontrolable.

Para explicar mejor el por qué de mi postura, he decidido poner un ejemplo práctico. Esta persona publicó en varios hilos y la primera imagen (donde le explico que ya no acepto comentarios), les puede dar una idea de cuál es su punto de partida.

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Busco moderadores para la página de Facebook

Desde hace meses no doy la oportunidad de debatir en la página de Facebook por falta de tiempo, y desvío los comentarios críticos al blog. Con la intención de remediar esta situación (además de aumentar el número de publicaciones) he decidido abrir la puerta a que se unan otros moderadores con ideas afines.

Para no hacerle perder el tiempo a nadie leyendo esto voy a aclarar algunas cosas desde el principio:

  • No puedo remunerar por ello. La participación es voluntaria con el tiempo que desee invertir cada uno
  • Este ofrecimiento sólo está abierto a los comentaristas regulares del blog, con quienes ya tengo cierta confianza
  • No estoy buscando un solo moderador. Pueden ser varios

Para quienes estén interesados, esto es lo que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar las noticias a publicar. Los regulares ya me conocen pero lo digo ahora porque nunca lo he señalado de forma explícita:

No es una página antifeminista (aunque tampoco es precisamente profeminista). Resalto esto porque lo importante es publicar noticias sobre los problemas y asuntos que afectan al hombre por razón de sexo, tengan que ver con el tradicionalismo o el feminismo. Criticar al feminismo por criticarlo no me interesa.

Al igual que en la bitácora, no se permiten generalizaciones insultantes sobre las mujeres u otros colectivos, ni por supuesto insultos. Las reglas por lo general son las mismas que aquí.

El orden de prioridad a la hora de publicar noticias es el siguiente:

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