Más allá de la misoginia: el rechazo de los hombres a contraer matrimonio en la literatura antigua y medieval

-¡A cuántas mujeres podemos ver, y tú conoces algunas querida Cristina, que por culpa de la crueldad de un marido desgastan sus vidas en la desgracia, encadenadas a un matrimonio donde reciben peor tratamiento que las esclavas de los moros! ¡Dios mío cómo les pegan, a todas horas y sin razón! ¡Cuántas humillaciones, ataques, ofensas, injurias tienen que aguantar mujeres leales, sin gritar siquiera para pedir ayuda! Piensa en todas esas mujeres que pasan hambre y se mueren de pena en unas casas llenas de hijos, mientras sus maridos se enfrascan y andan vagando por todos los burdeles y tabernas de la ciudad. Y todavía, cuando ellos vuelven, ellas pueden recibir como cena unos buenos golpes. Dime si miento o si no es el caso de algunas vecinas tuyas.

Con este famoso pasaje, Cristina de Pizán (1365-1430 d.C.) protestó el trato recibido por muchas mujeres dentro del matrimonio, presentando un diálogo entre ella misma y Razón en su obra La ciudad de las damas. Cuando leemos a autoras medievales como ella describiendo a maridos maltratadores y derrochadores, no tenemos reparos en aceptar que este tipo de personas existían antes como existen ahora. La protesta de Pizán, quien por supuesto no la aplicaba a todos los hombres, era una legítima.

Por el contrario, cuando autores masculinos premodernos protestan el trato recibido por muchos hombres dentro del matrimonio, son simplemente tildados de misóginos. Desde luego muchos de estos textos contienen un grado importante de odio y desprecio hacia el sexo femenino, al extender las cualidades de algunas mujeres a todas ellas (como en Las lamentaciones de Mateolo, 1295 d.C.), y en ocasiones exagerando con el propósito de hacer sátira. Sin embargo, ¿no podemos aceptar que, al igual que Cristina de Pizán, estos autores estaban refiriéndose a casos que conocían? ¿Podría ser que los textos, pese a sus exageraciones y generalizaciones, resonaban con otros oyentes porque se basaban en una realidad?

Nuestra entrada se centrará principalmente en dos escritos: la Sátira VI de Juvenal (siglo II d.C.) y el poema anónimo “De coniuge non ducenda” (no tomes esposa) compuesto en el siglo XIII. Ambos textos comparten un tema común: el rechazo a contraer matrimonio. Sin embargo, según la ideología de género dominante ésta es una institución que beneficia al varón para explotar a la mujer (tanto en el pasado como en el presente). ¿Qué podría llevar, pues, a los autores a rechazarlo? Lo que ambos textos nos indican es que la dinámica de poder en el matrimonio no siempre era una de subordinación de la mujer al hombre, y que en muchos casos ocurría justo lo contrario. Leamos lo que ambos dicen. El resaltado es mío, y con él no indicaré los aspectos de maltrato, sino aquellos que muestran una relación inversa de subordinación dentro del matrimonio.

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La discriminación masculina en 41 memes (con fuentes)

Este artículo es una ampliación del original “la discriminación masculina en 31 memes“. No sólo incluimos 10 memes más sino también contraargumentos adicionales, más fuentes y actualizaciones sobre algunos de los memes anteriores.  

En esta entrada recopilo la serie de memes titulada “…Pero no es un problema de género”, que publiqué en la página de Facebook para denunciar la invisibilidad de la discriminación y el sufrimiento masculino en los medios, la universidad y las instituciones tanto nacionales como internacionales, al menos desde una perspectiva de género. La idea es resumir el mensaje de forma breve pero al mismo tiempo proveer las fuentes y/o artículos necesarios para aquellos que quieran profundizar más en el asunto.

Advierto que si alguna vez cito mi propio blog como referencia no es porque ésa sea la fuente, sino porque dicho artículo contiene múltiples fuentes externas que prueban el caso, así como traducciones de fuentes en inglés que no serían accesibles de otra manera. Finalmente decir que por supuesto faltan muchos otros casos, que iré añadiendo cuando convierta esta entrada en una página permanente de referencia.

DISCRIMINACIÓN INSTITUCIONAL

Francia Meme

El padre necesita la autorización de un juez, que no está ni mucho menos garantizada pues la ley se estableció para “preservar la paz familiar”. Sólo en la región de Nantes 15.000 padres compran kits de paternidad por internet, frente a las 1.500 pruebas realizadas por orden de los jueces. Un 91% de estos padres cometen pues un delito bajo la ley francesa por algo que debería ser un derecho: conocer si tu hijo es realmente tuyo.

Fuente: “Paternity Testing Ban Upheld in France” (International Biosciences)

El porcentaje de fraude paternal, según algunos estudios, se sitúa alrededor del 3,7% (Fuente)

Trata de personas meme 2

Las citas externas son tantas que hasta tuve que crear una hoja de cálculo para recogerlas todas. Pueden encontrarlas en el artículo relacionado.

Artículo y fuentes:

Batidas militares meme 2

Artículo y fuentes:

Cadena perpetua meme

Fuente: Código criminal ruso. Artículo 57.

Fuente: Edad de jubilación por países (Wikipedia). Cito la Wiki porque no hay ninguna otra fuente que compile tantos países y no quiero poner decenas de enlaces.

Los 6 países que faltan pueden encontrarse en el artículo “Pensiones y mujeres” del diario El Tiempo.

Sobre la esperanza de vida, pueden consultar esta página de la OMS.

Irán Homosexualidad Meme

Fuente: Human Rights and Democracy for Iran

En realidad debería decir “crimen”, porque aunque lo sea en la legislación del país tendría que estar despenalizado en todo el mundo.

La razón por la que no ha habido lesbianas ejecutadas es ésta: El código penal iraní condena el lesbianismo con 100 azotes (artículo 129), mientras que la sodomía es castigada directamente con la ejecución (artículo 110). Recordemos que el lesbianismo es definido como homosexualidad entre dos mujeres empleando los genitales (artículo 127). Una lesbiana sólo puede ser ejecutada la cuarta vez que es condenada por este “crimen” (artículo 131). Los hombres no tienen tantas oportunidades. Por supuesto, la idea no es igualar la severidad del castigo a hombres y mujeres, sino eliminarla para todos.

Nadie duda de que la vida en Irán para las mujeres es difícil, pero recordemos que la situación del hombre dista mucho de ser envidiable. Si quieren leer sobre problemas a los que se enfrentan los hombres iraníes por razón de género les recomiendo leer este artículo. Y si les interesa Oriente Medio en general les recomiendo leer este otro sobre la desechabilidad masculina en Afganistán.

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Los amantes autorizados de las aristócratas casadas en la España del Siglo XVIII

El texto que les presento a continuación es un fragmento del artículo de Noelia Gómez Jarque “El cortejo y las figuras del petimetre y el majo en algunos textos literarios y obras pictóricas del siglo XVIII“. Universidad de Valencia, España. Para una explicación más detallada de este tema recomiendo el fantástico libro de Carmen Martín Gaite Usos amorosos del dieciocho en España, obra que mencionaré también al final de esta entrada.

El cortejo y las figuras del petimetre y el majo en algunos textos literarios y obras pictóricas del siglo XVIII

Noelia Gómez Jarque

[Nota: el subrayado es mío]

El cortejo, moda importada de Europa (Italia y Francia fundamentalmente), consistió en España en la posibilidad de que una mujer casada tuviera un acompañante cuando su esposo estuviera atendiendo sus negocios o los actos sociales a los que acudía solo. Este acompañante en ausencia del marido era un hombre enamorado de la dama que asumía, en cuanto que cortejo, ciertos deberes para con ella como era el de asistirla en su arreglo personal; regalarle objetos de moda primorosos (por tanto muy costosos) que el marido no podía costear; asesorarla en cuestión de modas (para lo que debía ocuparse de estar bien informado); acompañarla a eventos, actos sociales y paseos; comer con ella para que no estuviese sola; mantener conversaciones con ella para ampliar su horizonte de conocimientos… El cortejo tenía acceso a la casa de la dama, puesto que había obtenido la aprobación del marido, que le daba así permiso para que asumiera todas esas funciones con la condición implícita de que su relación fuera meramente espiritual. Esto se daba por seguro, ya que la dama que recibía cortejo pertenecía a la aristocracia y la virtud era una cualidad que se consideraba (desde la Edad Media) asociada incuestionablemente a esta clase social. En efecto, esta moda del cortejo había florecido en ciertas naciones de Europa amparada por la clase nobiliaria.

La moda del cortejo llegó a adquir un importante prestigio. Tener cortejo era para una dama (y por lo tanto, por extensión, para su esposo) una señal de su posición social elevada. El cortejo era un adorno más de la dama.

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Madres de la guerra: el caso de Esparta

85.58

“Vuelve con tu escudo, o sobre él”   (Plutarco, Moralia, 240 F 16)

Cuando se utiliza la perspectiva de género para analizar fenómenos como la guerra, se suele retratar a los hombres como agresores y a las mujeres como víctimas. Un ejemplo es el artículo de Internacional de Resistentes a la Guerra “La masculinidad como causa de la guerra. Las mujeres como víctimas de la guerra”, cuyo título no podía ser más claro al respecto. También se trata de la visión sostenida desde los organismos internacionales, con una pequeña modificación:

Resoluciones previas de la ONU habían tratado a las mujeres únicamente como víctimas de guerra, necesitadas de protección. Sin embargo, la 1325 reconocía también a las mujeres como agentes activas en la construcción de la paz y la seguridad

En este espacio hemos presentado numerosos ejemplos que desafían esta narrativa limitadora, pero se trata de una visión tan arraigada que nunca está de más añadir otro. En el presente artículo trataremos la relación materno-filial dentro de la antigua Esparta en el contexto bélico. Para ello presentaré algunos de los fragmentos del texto de Plutarco Obras morales y de costumbres (Moralia), 240C-241D. He marcado los casos más interesantes con resaltado y subrayado. Mis comentarios aparecen en rojo entre corchetes.

Moralia

Plutarco

Damatria, como consecuencia de haber oído que su hijo era cobarde e indigno de ella, cuando se presentó, lo mató. Éste es el epigrama que le hace referencia:

Al que transgredió las leyes, a Damatrio, al espartano, mató su madre, la espartana.

1. Otra espartana mató a su hijo porque había abandonado la línea de combate, pues lo consideró indigno de la patria, y dijo: “No es mío el vástago”. Éste es el epigrama que le hace referencia:

Corre, vil vástago, por la tiniebla, por cuya aversión ni el Eurotas fluye para las temerosas ciernas. Inútil despojo, vil resto, corre hacia el Hades, corre, jamás alumbré nada indigno de Esparta.

2. Otra, al oír que su hijo había caído en el campo de batalla, dijo: “Que los cobardes lloren; pero yo, a ti, hijo, sin lágrimas te entierro, a ti, que eres mío y también de Esparta”.

3. Una mujer, al oír que su hijo se había salvado y que había huido de los enemigos, le escribió: “Una mala fama se ha extendido sobre ti, o lávala enseguida o no seas”.

4. Otra, como sus hijos huyeran de la batalla y se presentaran ante ella, dijo: “¿Adónde venís después de haberos escapado, esclavos ruines? ¿Acaso tenéis intención de ocultaros aquí de dónde salisteis?” y levantándose su ropa, se lo enseñó” [la reacción es idéntica a la que experimentó Teodorico. También es curioso el uso de la palabra “esclavo” para referirse a los hijos, aunque no podemos sacar muchas conclusiones sin un análisis de la palabra original griega en el contexto de la época].

5. Una mujer, al ver que su hijo se acercaba, le preguntó: “¿Qué hace la patria?” Y éste respondió: “Todos han muerto.” Ella cogió una teja, se la tiró y lo mató, diciendo: “¿A ti, pues, te enviaron a nosotras como mensajero de malas noticias?”

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El rol masculino en Japón y los inmigrantes occidentales

El artículo que trataremos en esta entrada captó mi atención no tanto por la experiencia de los extranjeros, sino por lo que ella revela de los roles de género en Japón. “Piensa por un momento en los hombres occidentales atrapados en Japón” fue escrito por Olga Garnova y publicado en el Japan Times. La traducción al español es obra de Simón Blanco y no ha sido avalada por el Japan Times.

Piensa por un momento en los hombres occidentales atrapados en Japón

Olga Garnova

Traducido por Simón Blanco

Japan Times

Hecho polvo: Sebastian, un estudiante de 32 años con varios trabajos a tiempo parcial y 12 años de servicio en las fuerzas armadas alemanas en su Currículum, fue abandonado por su novia japonesa, con la que había estado durante un año, porque según ella “no tenía futuro” en Japón. | OLGA GARNOVA

En Japón existe un dicho muy común: “Ellos lo tienen más fácil —sobre todo los extranjeros. Son hombres en una sociedad patriarcal y muy conservadora, con todos los beneficios que esto conlleva: estatus, dinero, carrera profesional. Además de todo esto, las chicas japonesas suelen verse atraídas por los extranjeros.

“Estos hombres occidentales no necesitan aprender el idioma para adaptarse. Sus novias  o esposas japonesas se ocuparán de la mayoría de las cosas por ellos. Sus carreras, especialmente en la enseñanza, no suelen precisar de un conocimiento del japonés. Nunca son objeto de sexismo, abuso o acoso sexual.” ¿Pero, es éste el relato completo?

Jim, un estadounidense cerca de la treintena, solía ser un joven muy apasionado. Se proclamaba comunista —estalinista, incluso. Se involucraba en debates sobre política durante las pausas para fumar o mientras se tomaba una copa.  Soñaba con hacer un postgrado, tener una buena trayectoria académica e incluso, algún día, liderar una revolución. Sin embargo, se casó con una mujer japonesa y antes de terminar su graduación ya había tenido hijos. Ella no quiso dejar Japón e insistió en que él tenía que ganar un sueldo estable, así que terminó como profesor de inglés en un lugar apartado, lejos de cualquier universidad importante. “Tan sólo es por un tiempo”, insiste, pero es complicado adivinar si algún día tendrá el dinero o la movilidad para perseguir su sueño.

Japón puede ser el mejor lugar del mundo para algunos, y una trampa para otros. Algunas veces pienso que es mucho más fácil para los hombres occidentales caer en esta trampa que para las mujeres.

La sociedad japonesa puede ser notablemente conservadora en cuanto a roles de género. Mientras que existen muchos comentarios sobre los efectos negativos de imponer roles tradicionales sobre las mujeres, apenas se menciona cuán restrictivos y destructivos son para el bienestar de los varones.

En Japón, los hombres suelen tener sus opciones bastante limitadas. La cultura les exige que sean “hombres de verdad”, lo cual suele significar ser el sustento de la familia, obsesionados con su carrera profesional. El sistema de “un trabajo para toda la vida” que ha dominado la cultura corporativa durante el periodo de postguerra exige total devoción por parte de los empleados. Los ascensos y aumentos de sueldo han sido, y siguen siendo, normalmente basados en lealtad y antigüedad. La empresa debe ser la prioridad número uno del hombre.

¿Cuáles son las implicaciones de esto? Aunque las horas de trabajo se han ido reduciendo durante los últimos años, los japoneses aún dedican más minutos al año a sus trabajos que cualquier trabajador de los países de la OCDE, aunque muchos de esos minutos no sean remunerados. El cuarenta por ciento de los trabajadores dice que regularmente hacen lo que se conoce como “sabisu zangyo”—horas extra no remuneradas—: 16 horas al mes de media. Las conocidas como “burakku kigyo” (compañías negras) pueden requerir más de 100 horas, y sus empleados más jóvenes —aquellos entre 20-30 años— son los peor parados. “Karoshi” —la muerte por exceso de trabajo— es un problema tan importante que el gobierno aprobó una ley el año pasado destinada a evitar las muertes prematuras y las enfermedades causadas por el exceso de trabajo, pionera en este sentido a nivel mundial.

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