El control de la sexualidad masculina en la España medieval y la América colonial

En el imaginario colectivo se tiende a pensar que las sociedades pasadas carecían de controles jurídicos o sociales para regular la sexualidad masculina, salvo en casos de violación o acceso carnal con mujeres casadas, al contrario de lo que ocurría con la celosamente vigilada sexualidad femenina. El presente artículo demostrará, por el contrario, que la sexualidad masculina estaba sujeta a similares controles y sus transgresiones eran castigadas incluso con mayor severidad. Para ello trataremos los siguientes delitos:

  1. El adulterio
  2. La homosexualidad
  3. El estupro
  4. La bigamia
  5. El incesto
  6. Las relaciones sexuales con musulmanes y judíos

Aclaraciones preliminares

El corpus jurídico que examinaremos aquí serán las Partidas de Alfonso X el Sabio (1265 d.C.), y en particular la Partida Séptima, donde se recogen los delitos sexuales. Por tanto es necesario clarificar tres cosas:

1. En España las Partidas se aplicaron durante la Baja Edad Media, pero no en todos los reinos, sino principalmente en Castilla (donde también competirían con fueros y otros ordenamientos jurídicos). Pese a todo, se considera el conjunto de leyes más importante de la España medieval. A partir del reinado de los Reyes Católicos, las Leyes de Toro (1505) se impondrían a las Partidas, y si bien pueden considerarse herederas de éstas, trataban algunos delitos sexuales de manera diferente, como aclararemos más adelante.

2. En América, sin embargo, las Partidas serían el corpus jurídico más importante desde la Conquista hasta la Independencia (e incluso más allá), por encima de las Leyes de Toro y otras recogidas en la Nueva Recopilación de 1567. Pueden constatarlo aquí (p. 4), aquí, aquí (p. 11) y aquí (p. 7, nota 13). Esa es otra razón por la que también hemos decidido analizar las Partidas en lugar de otros ordenamientos jurídicos.

3. Los castigos estipulados por la ley no siempre se aplicaban estrictamente, pero nos ofrecen una idea de cuál era el punto de partida.

En este artículo dejaremos a un lado los delitos sexuales donde no había consentimiento por ambas partes, como la violación o la bestialidad, pues entendemos que este control de la sexualidad es legítimo. Sin embargo serán mencionados para clarificar otros aspectos de las leyes. También es importante señalar que algunos delitos como el estupro o el incesto no se definían como lo hacemos hoy.

1. El adulterio

Comienzo con el adulterio porque es aquí donde se ha acusado a las Partidas y otros textos jurídicos medievales de mantener un doble estándar: los hombres casados que cometían adulterio no eran castigados por la ley, al contrario de lo que ocurría con las mujeres casadas (Título XVII, Ley XV).

Si bien es cierto que se trataba de una ley desigual para las parejas casadas, esto no la convertía necesariamente en una ley desigual para hombres y mujeres en general. Aquí es cuando debemos examinar cuál era el castigo reservado a los amantes:

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