Racismo y misandria: las similitudes de sus discursos

Como este tipo de artículos tienden a ser malinterpretados, quiero dejar claro que no estoy comparando la situación de los varones con la de las minorías raciales. Tampoco pretendo decir que el efecto de los discursos antimasculinos sea comparable al de los discursos racistas, como los horrores de la Historia demuestran (genocidios, linchamientos, segregación, esclavitud, etc.), aunque no por ello dejan de ser un asunto grave. Lo que quiero señalar son sencillamente las similitudes que he encontrado en los discursos de quienes albergan prejuicios hacia ambos grupos (que obviamente no son excluyentes) y por qué son importantes.

A buen seguro que en algunos de los puntos sobre estereotipos masculinos, particularmente en lo que respecta a la violencia y el crimen, alguien dirá “¡Pero es verdad!”. A ello he de decir que si bien es cierto que la mayor parte del crimen violento, por ejemplo, es cometido por varones, sólo una minoría de los mismos  (alrededor del 2%) participa en este tipo de delitos. El estereotipo consiste justamente en la incapacidad de realizar esta distinción.

Hechas las aclaraciones, pasemos a ver el tipo de discursos que describen tanto a hombres como a minorías raciales. La comparación la realizaré en casi todos los casos con la minoría afroamericana, sobre la que existe una gran información y literatura. A continuación desarrollaremos los siguientes puntos:

  1. Criminales
  2. Violentos
  3. Responsables de su propio sufrimiento
  4. Violadores
  5. Moralmente inferiores
  6. Intelectualmente inferiores
  7. Animales
  8. Salvajes
  9. Una carga para la sociedad
  10. Viviríamos mejor sin ellos

Al final del artículo encontrarán una lista con el perfil de las personas que se citan en cada apartado.

1. Criminales

Una de las acusaciones más comunes hacia las minorías raciales son sus elevados niveles de crimen comparados con la población mayoritaria. Es el caso de Estados Unidos, donde la minoría negra comete más de la mitad de todos los crímenes violentos. Sin embargo, anualmente sólo un  1% de la población negra es responsable de estos delitos. 2% si contamos únicamente a los varones, según Tim Wise. Los racistas, sin embargo, jamás mencionan este segundo dato y prefieren centrarse sólo en el primero. ¿Pasa algo parecido con los varones? Veamos:

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La victimización femenina y la violencia masculina en perspectiva (II)

Propósito y fuentes

Antes de comenzar este artículo, para evitar malentendidos, quiero subrayar que no pretendo minimizar ningún tipo de violencia, física o sexual, contra hombres o mujeres. Un solo asesinato o una sola violación ya son demasiadas, y lo mismo puedo decir sobre otro tipo de crímenes. La intención de este artículo (y el anterior) es criticar un discurso que criminaliza a los varones y exalta a la victimización femenina basándose en lo excepcional y convirtiendo dicha excepcionalidad en la norma.

Los datos de este artículo corresponden a España en el año 2012, por la única razón de que es el último año disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE) donde se desglosan las causas de muerte por sexo en el momento de este escrito.

Las fuentes empleadas para la elaboración de las estadísticas son:

Este último documento contiene estadísticas policiales. Las secciones de mayor interés serán:

  • Delitos y faltas conocidas por la policía. Delitos y faltas resueltos por la policía. Todo el territorio español (p. 150)
  • Victimizaciones, sexo femenino. Delitos y faltas. Todo el territorio español  (p. 250)
  • Detenciones e imputaciones. Sexo masculino. Todo el territorio español (p. 234)
  • Victimizaciones, sexo masculino. Delitos y faltas. Todo el territorio español (p. 249).

Imagino que al citar fuentes policiales se preguntarán “¿y los delitos que no resuelve la policía?”. Los delitos y faltas no resueltos se encuentran en la página 150 del anuario policial. Para calcularlos sólo hay que sustraer el número de delitos esclarecidos del número de delitos conocidos. Dicha cifra se sumará a la del número total de varones detenidos e imputados para de esta forma calcular los delitos resueltos y no resueltos. En estos cálculos, cada delito no resuelto lo hemos atribuido a una persona diferente de sexo masculino. Entiendo también que el varón detenido o imputado no es necesariamente culpable, pero para ser conservadores en las cifras asumiremos que sí lo fueron.

También puede que se pregunten “¿y los delitos que no se denuncian?”. En este artículo realizaremos estimaciones sobre los delitos y faltas que no se denuncian una vez que determinemos los crímenes conocidos en proporción a la población. Al igual que en el caso anterior, cada delito o falta no denunciado será atribuido a una persona diferente de sexo masculino.

Con excepción de crímenes específicos hacia mujeres como la violencia de género, se calcularán los delitos y faltas cometidos contra ambos sexos en todas las categorías.

Ahora y sin más dilación, comencemos a hablar de la agresión masculina cuando contrastamos la información disponible en estas fuentes.

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La victimización femenina y la violencia masculina en perspectiva (I)

Actualización 17/12/14. He propuesto una alternativa para estimar la suma de todos los crímenes violentos no denunciados a la policía.

Propósito y fuentes

Antes de comenzar este artículo, para evitar malentendidos, quiero subrayar que no pretendo minimizar ningún tipo de violencia, física o sexual, contra hombres o mujeres. Un solo asesinato o una sola violación ya son demasiadas, y lo mismo puedo decir sobre otro tipo de crímenes. La intención de este artículo (y su continuación) es criticar un discurso que criminaliza a los varones y exalta a la victimización femenina basándose en lo excepcional y convirtiendo dicha excepcionalidad en la norma.

Los datos de este artículo corresponden a España en el año 2012, por la única razón de que es el último año disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE) donde se desglosan las causas de muerte por sexo en el momento de este escrito.

Las fuentes empleadas para la elaboración de las estadísticas son:

Este último documento contiene estadísticas policiales. Las secciones de mayor interés serán (para los dos artículos):

  • Delitos y faltas conocidas por la policía. Delitos y faltas resueltos por la policía. Todo el territorio español (p. 150)
  • Victimizaciones, sexo femenino. Delitos y faltas. Todo el territorio español  (p. 250)
  • Detenciones e imputaciones. Sexo masculino. Todo el territorio español (p. 234)
  • Victimizaciones, sexo masculino. Delitos y faltas. Todo el territorio español (p. 249)

Imagino que al citar fuentes policiales se preguntarán “¿y los delitos que no resuelve la policía?”. Los delitos y faltas no resueltos se incluyen en el apartado de victimización femenina, de modo que estarán calculados en todos los porcentajes. También puede que se pregunten “¿y los delitos que no se denuncian?”. En este artículo también realizaremos estimaciones sobre los delitos y faltas que no se denuncian una vez que determinemos los crímenes conocidos en proporción a la población.

Ahora y sin más dilación, comencemos a hablar de la victimización femenina y la agresión masculina cuando contrastamos la información disponible en estas fuentes.

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Discriminación masculina y femenina en Irán

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A continuación les presento la traducción del artículo de Ali Mehraspand “The myth of patriarchal oppression in Iran (el mito de la opresión patriarcal en Irán), publicado originalmente en A Voice for Men, y también disponible en A Voice for Men en Español. He de señalar que el autor es iraní y por tanto muchas de sus fuentes se encuentran en farsi. Otro de sus artículos, la desechabilidad masculina en Afganistán, fue publicado anteriormente en esta página.

Como siempre recordar que no me suscribo a todo lo que traduzco. En este caso habría preferido otro título, menos referencias al feminismo y omitir un comentario sobre el título universitario como parte de la dote. Por lo demás se trata de un artículo extremadamente interesante.

El mito de la opresión patriarcal en Irán

Ali Mehraspand

Desde que los feministas de segunda ola comenzaron a parir el concepto de “patriarcado” los problemas de las mujeres en los países menos desarrollados, como los de Oriente Medio, fueron presentados como prueba de “opresión de las mujeres desde que la humanidad existe”. Los medios de comunicación occidentales y los feministas en particular miran a sociedades en condiciones difíciles y no ven a gente sufriendo: ven a mujeres sufriendo.

La forma en que los medios de comunicación occidentales, y de hecho los orientales, manejan estos asuntos es mostrando insistentemente a las mujeres como esclavas y retratando a los hombres como crueles esclavistas. Esto por supuesto sólo ha sido contestado, hasta ahora, por gente de dichas culturas que, en un esfuerzo por defenderlas, tienden a salir con declaraciones religiosas para explicar los derechos de la mujer en el Islam y la filosofía islámica, provocando confusos problemas. Entre los más evidentes se encuentra esta pregunta: ¿y si alguien no es religioso y decide no vivir según los códigos de la filosofía islámica?

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Lo que la falsa denuncia de Málaga nos revela sobre el pensamiento feminista

En las últimas semanas se formó un gran revuelo por la puesta en libertad de cinco varones, dos de ellos menores de edad, acusados de violación. Pese a que tanto la juez, como el fiscal e incluso el abogado defensor decidieron cerrar el caso tras el visionado de un video sobre el evento y las declaraciones de cinco testigos, en los círculos feministas hubo un clamor generalizado. Aunque no existieron pruebas para condenar a estos hombres (y de hecho las había para declarar su inocencia), elucubraron múltiples escenarios a fin de justificar que fueran a la cárcel. La única situación que no podían imaginar es que fueran inocentes y la mujer hubiera denunciado falsamente. Ahora ella misma ha declarado que se lo inventó para evitar la difusión del video, y por tanto los acusados no la violaron.

Lo que pocos feministas entendieron en su momento es que no se trataba de lo que ellos piensen que ocurrió. En un Estado de Derecho lo que importa es lo que se puede probar que ocurrió. Porque si nos basamos en emociones y prejuicios (como que una mujer nunca denuncia falsamente) se puede terminar enviando a personas inocentes a la cárcel, como habría ocurrido aquí si el feminismo se hubiera salido con la suya.

En su momento decidí no entrar en este caso, pero publiqué un artículo sobre la Caza de Brujas (y brujos) en la Edad Moderna que ilustraba con datos bastante claros la existencia histórica de un gran número de denuncias falsas en las relaciones interpersonales, a fin de probar que no se trataba de un mito, sino de una realidad con antecedentes fáciles de rastrear. Ahora que el asunto parece finalmente aclarado con la confesión de la denunciante, creo que es un buen momento para mirar atrás y constatar la irresponsabilidad de los medios que pidieron sangre inocente para que la realidad se ajustara a sus dogmas ideológicos.

Comencemos con el que para mí fue el caso más sangrante: el artículo de Lidia Falcón publicado en el diario Público y titulado “Todas hemos sido violadas”. Quizá ahora podríamos crear el titular alternativo “Todos hemos sido falsamente denunciados”. Veamos:

En Málaga, su patria y la de todas las españolas, una muchacha de veinte años ha sido violada una madrugada por cinco hombres, y la jueza, María Luisa Cienfuegos,  que instruye el caso, lo ha archivado por no encontrar pruebas del delito- ¿y por qué me empeñaría yo tanto en que las mujeres pudieran acceder a la carrera judicial?

Ya ven, para Lidia Falcón no hay una “supuesta violación”. Pese a lo que dijera la justicia, la chica había sido violada. Y punto. Los hombres son malos y las mujeres buenas, por lo que si el caso ha sido archivado ha de ser por negligencia o machismo. También resulta curioso que ella se lamenta ahora de haber luchado para que las mujeres fueran juezas. Si no van a impartir “justicia feminista” o lo que a ella le parezca, mejor estarían haciendo otra cosa. Porque la igualdad de oportunidades no era un fin, sino un medio.

En el resto del artículo Falcón utiliza todos los subterfugios posibles para provocar una respuesta emocional en el lector. No voy a desgranarlo punto por punto porque quiero recoger otros artículos de opinión, pero veamos más perlas que nos dejó:

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