Anatomía de una conversación sobre problemas masculinos, o por qué ya sólo permito comentar los 51 memes en la bitácora

Hace tiempo expliqué en el álbum de Facebook que ya no aceptaba comentarios sobre los memes en el álbum, y que sólo podían realizarse en la entrada “La discriminación masculina en 51 memes” (que pronto serán 61).

La decisión fue resultado de varios ataques organizados contra mi página que dejaron cientos de comentarios como los que señalé en su momento, y que solían girar en torno a los argumentos que ya contesté sobrada y reiteradamente:

  • Por activa: Contestando personalmente, como pueden ver en los 800 comentarios del artículo recopilatorio. Nunca me he echado atrás en esto.
  • Por pasiva: En la sección “contraargumentos”, que recoge más de una docena, incluyendo respuestas a los populares “eso lo hacen otros hombres”, “los hombres tienen el poder” o “pero a las mujeres les pasa X” o el clásico “es culpa del patriarcado”.

Pero si creen que más de un centenar de respuestas en la bitácora es mucho (particularmente cuando se trata de los mismos argumentos una y otra vez), en Facebook realizar la misma tarea requeriría multiplicar esto por diez o más, dependiendo de lo insistente que sea el comentarista. Incluso tratándose de dos moderadores en Facebook, resulta una tarea imposible. Todo ello sin mencionar que como somos nosotros quienes vamos contra el discurso dominante, siempre tenemos que mostrar estadísticas, estudios y toda clase de pruebas, lo que consume un tiempo adicional.

Si no es posible responder a todas las críticas, otra opción sería simplemente dejarlas estar. ¿Por qué no lo hago? Porque el resultado sería que ideas importantes y necesarias quedaran, como de costumbre, engullidas por el discurso dominante, lo cual supone en sí una forma de censura. Y justamente he abierto estos espacios para que se oigan otras voces.

He transferido el debate, por tanto, a la bitácora, donde podré contestar a los comentarios cuando el tiempo me lo permita antes de ser publicados, en lugar de ser ahogado por una ola incontrolable.

Para explicar mejor el por qué de mi postura, he decidido poner un ejemplo práctico. Esta persona publicó en varios hilos y la primera imagen (donde le explico que ya no acepto comentarios), les puede dar una idea de cuál es su punto de partida.

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Los hombres deberían expresar sus sentimientos y hablar de sus problemas… o mejor no

Nota previa. La incapacidad o imposibilidad de mostrar los propios sentimientos puede ser gravemente perjudicial, y también soy partidario de que los hombres puedan expresarlos. Sin embargo, no considero que la masculinidad tradicional sea la gran culpable de esto, sino más bien la imposición inflexible de este modelo. Hay muchos hombres que se sienten cómodos con él, prefieren guardar sus sentimientos (o una parte) para sí mismos y sienten un mayor autocontrol como resultado. No hay nada de malo en ello, como no lo hay en lo contrario, siempre que el modelo de masculinidad a seguir sea fruto de la elección personal y no se imponga a otros.

UN Women's HeForShe Campaign Special Event

Empecé a cuestionar los supuestos de género a los ocho años (…) Y a los 18, cuando mis amigos varones eran incapaces de expresar sus sentimientos (…) He visto a hombres jóvenes que padecen una enfermedad mental y no se atreven a pedir ayuda por temor a parecer menos “machos”. De hecho, en el Reino Unido el suicidio es lo que más mata a los hombres de entre 20 y 49 años de edad, mucho más que los accidentes de tránsito, el cáncer o las enfermedades coronarias. He visto hombres que se han vuelto frágiles e inseguros por un sentido distorsionado de lo que es el éxito masculino. Los hombres tampoco gozan de los beneficios de la igualdad.

Discurso de Emma Watson en Naciones Unidas, 20 de septiembre de 2014

La dificultad de los hombres para expresar sus sentimientos ha sido enarbolada por el feminismo para indicar a los varones que esta ideología también se preocupa por sus problemas. Y aunque por supuesto hay algunas personas en este movimiento que realmente lo hacen, no puedo sino concluir que esta preocupación por los sentimientos del hombre, en la mayoría de los casos, no es realmente sincera. De hecho, que sea la mayor preocupación feminista en torno al sufrimiento masculino proyecta la impresión de que los problemas del hombre son principalmente internos, y que un cambio de actitud es todo lo que necesita.

Para empezar hemos de preguntarnos, ¿cuántos estudios o encuestas de género, preguntan a los hombres por sus problemas? En el pasado hemos revisado un estudio que, por ejemplo, preguntaba a la mujer si había sido agredida por su pareja (p. 135), y al varón si había agredido a su pareja (en lugar de si él mismo había sido agredido, p. 139).

También recordamos el informe del Foro Económico Mundial donde utilizaron una metodología que ocultaba los problemas masculinos (p. 4-6):

El tipo de escala escogida determina si el índice recompensa el “empoderamiento femenino” o la “igualdad de género”. Para capturar la “igualdad de género” dos posibles escalas fueron tomadas en consideración. Una era la escala “positiva-negativa”, capturando el tamaño y la dirección de la brecha de género. Esta escala esencialmente penaliza tanto las ventajas de los hombres sobre las mujeres como las ventajas de las mujeres sobre los hombres, y da los máximos puntos a la igualdad absoluta. La segunda era una escala “unidireccional” que mide lo cerca que están las mujeres de alcanzar la paridad con respecto a los hombres pero no recompensa o penaliza a los países por tener una brecha de género en la otra dirección. Por tanto no recompensa a los países por haber excedido el punto de referencia de la igualdad. Consideramos que la escala unidireccional es más apropiada para nuestros propósitos.

Hay muchos otros ejemplos, como la inexistencia de macroencuestas a nivel nacional o regional sobre problemas masculinos, que sí hay para preguntar a las mujeres sobre violencia doméstica. Aunque quizá donde vemos más claro que al hombre no se le pregunta ni se le escucha es en los medios de comunicación (donde de hecho se le vilifica con frecuencia) como recogí en artículos anteriores:

Sesgo mediatico

Podemos concluir que en comparación con la mujer, al hombre no se le pregunta por sus problemas, algo que ya nos ofrece una pista sobre lo que realmente importan sus sentimientos.

Ahora bien, aunque no le pregunten, cuando el varón expresa sus sentimientos y habla de sus problemas, ¿se le escucha?

En el ya conocido artículo La discriminación masculina en 51 memes, pese a ser un simple bloguero que escribe en su tiempo libre, conseguí recopilar más problemas masculinos que todo el feminismo junto a lo largo de su historia (y quien no lo crea, le invito a que me pruebe equivocado). Cuando expresé mi frustración con esa invisibilidad desde una perspectiva de género en el álbum donde aparecieron originalmente, ¿cuáles fueron la reacciones?

En este artículo voy a recoger tres comentarios negativos por cada meme. Absolutamente todos provienen de mujeres (o perfiles aparentemente femeninos). La razón por la que he escogido sólo comentarios femeninos no es porque crea que las mujeres sean el principal problema. La cantidad y calidad de comentarios positivos y negativos hacia los memes ha sido similar en ambos sexos, e incluso ha habido algunas feministas que han mostrado su apoyo.

Sin embargo también he recibido ataques organizados desde este colectivo. En la primera imagen podemos ver el organizado por un hombre. En la segunda, una mujer utiliza el insulto de un comentarista para intentar cerrar la página.

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Cargar contra la pagina

Como señalé anteriormente, la cantidad y calidad de comentarios positivos y negativos no ha sido muy diferente por sexo. La razón por la que me centro en las mujeres es otra: mostrar que el discurso “los hombres deben poder expresar sus sentimientos” tiende a centrar toda la responsabilidad en el hombre, y parece asumir que sólo ellos son el problema. Un ejemplo lo tenemos en el artículo de Michael Kaufman “Los hombres, el feminismo y las experiencias contradictorias de poder entre los hombres”. Allí encontramos fragmentos que señalan el ansia de poder masculino como responsable del proceso (p. 8, el resaltado es mío):

En términos más concretos, la adquisición de la masculinidad hegemónica (y la mayor parte de las subordinadas) es un proceso a través del cual los hombres llegan a suprimir toda una gama de emociones, necesidades y posibilidades, tales como el placer de cuidar de otros, la receptividad, la empatía y la compasión, experimentadas como inconsistentes con el poder masculino. Tales emociones y necesidades no desaparecen; simplemente se frenan o no se les permite desempeñar un papel pleno en nuestras vidas, lo cual sería saludable tanto para nosotros como para los que nos rodean. Eliminamos estas emociones porque podrían restringir nuestra capacidad y deseo de autocontrol o de dominio sobre los seres humanos que nos rodean y de quienes dependemos en el amor y la amistad. Las suprimimos porque llegan a estar asociadas con la feminidad que hemos rechazado en nuestra búsqueda de masculinidad.

La realidad, sin embargo, es que de nada sirve poder expresar los sentimientos si no hay nadie al otro lado que quiera escuchar. Y eso incluye tanto a hombres como a mujeres. Un discurso sobre expresión de sentimientos que no incorpore a ambos sexos sólo termina culpabilizando al hombre por su silencio, aunque afirme desear lo contrario.

En lo que corresponde a los memes, verán que la mayoría de las reacciones aquí enumeradas pueden resumirse en:

  1. Culpar a los propios hombres
  2. Redirigir la atención a los problemas que sufren las mujeres para minimizar el sufrimiento masculino
  3. Negar los datos consultados sin consultar las fuentes

Aunque no los he recogido, también hay numerosos llamamientos a “preocuparnos por los problemas de todos” que rara vez encuentro cuando se habla de problemas específicamente femeninos.

No he respondido a cada comentario porque las respuestas a estas objeciones ya fueron sobradamente respondidas en la sección de contraargumentos, y el artículo “Pero son otros hombres los que hacen eso… una forma hipócrita de silenciar debates de género”, entre otros, aunque he realizado algunas observaciones que encontrarán entre corchetes.

Sin más dilación les dejo con la galería de los horrores. Todas las faltas de ortografía pertenecen a las autoras de los comentarios.

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Busco moderadores para la página de Facebook

Desde hace meses no doy la oportunidad de debatir en la página de Facebook por falta de tiempo, y desvío los comentarios críticos al blog. Con la intención de remediar esta situación (además de aumentar el número de publicaciones) he decidido abrir la puerta a que se unan otros moderadores con ideas afines.

Para no hacerle perder el tiempo a nadie leyendo esto voy a aclarar algunas cosas desde el principio:

  • No puedo remunerar por ello. La participación es voluntaria con el tiempo que desee invertir cada uno
  • Este ofrecimiento sólo está abierto a los comentaristas regulares del blog, con quienes ya tengo cierta confianza
  • No estoy buscando un solo moderador. Pueden ser varios

Para quienes estén interesados, esto es lo que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar las noticias a publicar. Los regulares ya me conocen pero lo digo ahora porque nunca lo he señalado de forma explícita:

No es una página antifeminista (aunque tampoco es precisamente profeminista). Resalto esto porque lo importante es publicar noticias sobre los problemas y asuntos que afectan al hombre por razón de sexo, tengan que ver con el tradicionalismo o el feminismo. Criticar al feminismo por criticarlo no me interesa.

Al igual que en la bitácora, no se permiten generalizaciones insultantes sobre las mujeres u otros colectivos, ni por supuesto insultos. Las reglas por lo general son las mismas que aquí.

El orden de prioridad a la hora de publicar noticias es el siguiente:

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La compasión como recurso limitado: invitación a un experimento sociológico

En el pasado la proposición de Dr. Warren Farrell de crear el Comité de la Casa Blanca para Hombres y Niños con el fin de estudiar los problemas de los varones fue rechazada bajo el pretexto de que drenaría recursos del ya existente Comité de la Casa Blanca para Mujeres y Niñas (White House Council on Girls and Women). Porque aunque existan innumerables instituciones gubernamentales y privadas tanto a nivel nacional como internacional para ocuparse de los problemas de las mujeres, que pudiera haber una sola para hombres era ya ceder demasiado.

Aunque para mí esta decisión es inaceptable, habrá quien argumente que si bien la compasión es un recurso ilimitado, el dinero no lo es. Pero imaginemos, sin embargo, que mostrar compasión fuera tan fácil como hacer “click” con el ratón en Facebook para indicar “me gusta” sobre un artículo que tratara un problema masculino. Ésta es la posibilidad que exploró la página web I don’t need feminism (No necesito el feminismo). Dos noticias, una sobre acoso verbal a la mujer, y otra sobre violación del varón, fueron publicadas en la página de Facebook Upworthy con una hora de diferencia. ¿Cuántos “me gusta” creen que recibió cada una?

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