Los pescadores esclavos del Sudeste Asiático

A continuación les presento la traducción del artículo “Pescador birmano vuelve a casa tras 22 años como esclavo”, escrito por Margie Mason en Associated Press, The Big Story.

Pescador birmano vuelve a casa tras 22 años como esclavo

Margie Mason

Pescador esclavo

En esta foto del 16 de mayo de 2015, el antes pescador esclavo Myint Naing y su madre, Khin Than, lloran al reunirse tras 22 años en su aldea del Estado de Mon, Birmania. Myint, de 40 años, es uno de los cientos de antiguos esclavos que volvieron a Birmania después de una investigación de Associated Press sobre el uso del trabajo forzado en la industria del marisco en el Sudeste Asiático (Foto Associated Press/Gemuni Amarasinghe).

TUAL, Indonesia (Associated Press) —Todo lo que pidió fue regresar a casa.

La última vez que un esclavo birmano hizo la misma petición, fue golpeado hasta quedar al borde de la muerte. Pero después de haber estado fuera ocho años y haber sido forzado a trabajar en un barco en la lejana Indonesia, Myint Naing estaba dispuesto a arriesgarlo todo para ver a su madre de nuevo. Pasaba las noches soñando con ella, y el tiempo comenzaba a borrar lentamente el recuerdo de su rostro.

De modo que se arrojó al suelo y rodeó con sus brazos las piernas del capitán para implorar por su libertad.

El capitán tailandés gritó lo suficientemente fuerte como para que todos oyeran que Myint sería ejecutado por intentar abandonar el barco. Entonces arrojó al pescador a la cubierta y lo encadenó de brazos y piernas.

Myint fue dejado a merced del sol abrasador para que se quemara por tres días y tiritara con la lluvia nocturna, sin comida ni agua. Se preguntaba cómo sería asesinado. ¿Arrojarían su cuerpo por la borda para que el mar lo arrastrara hasta la orilla, como los otros cadáveres que había visto? ¿Le dispararían? ¿O simplemente le abrirían la cabeza de un golpe, como habían hecho antes?

Nunca vería a su madre de nuevo. Simplemente desaparecería, y ella ni siquiera sabría dónde buscar.

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Cada año, miles de trabajadores migrantes como Myint son engañados o vendidos al descarnado submundo de la industria del marisco. Se trata de un comercio brutal que ha funcionado durante décadas como un secreto a voces en las aguas del Sudeste Asiático, donde compañías sin escrúpulos emplean esclavos para suplir de pescado a los supermercados y tiendas más importantes alrededor del mundo.

Como parte de una investigación sobre este negocio multimillonario realizada a lo largo de un año, Associated Press entrevistó a más de 340 antiguos esclavos, en persona o por escrito. Las historias que nos cuentan uno tras otro son sorprendentemente similares.

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