Denuncias falsas en perspectiva (II). La comparación internacional: India

Si les relatara la historia de un hombre inocente arrestado y encarcelado por la mera acusación de una mujer, lo más probable es que imaginaran un caso relacionado con la ley integral contra la violencia de género (LIVG) en España. Sin embargo, este escenario puede darse en un país tan diferente y lejano como India, donde la Sección 498A del Código Penal se ha convertido en su equivalente, con el añadido de que esta declaración le permite también encarcelar a cualquier pariente del hombre acusado, independientemente de su sexo.

En España se afirma que la LIVG sólo produce un 0,01% de denuncias falsas, ¿cuántas son confirmadas bajo la Sección 498A? El presente artículo pondrá de relieve la disparidad entre el número de denuncias falsas que registra cada ley para plantear el porqué de tal disparidad.

El origen de la Sección 498A

La que se considera actualmente como la ley más abusada del país nació, al igual que en el caso español, con la noble intención de proteger a mujeres maltratadas. Hay, sin embargo, un elemento cultural añadido que no existe en nuestro país: se ideó fundamentalmente para combatir la violencia relacionada con la dote.

Inicialmente la dote se estableció para garantizar la independencia económica de la mujer en caso de separación o viudedad, pero debido a que aumentaba el patrimonio familiar de quienes acogían a la mujer, terminó convirtiéndose en un bien codiciado por el esposo y sus parientes. En algunos casos, si las expectativas en cuanto a la dote no se cumplían, la mujer podía ser hostigada o maltratada por el esposo y/o sus familiares para obtener mayores bienes o dinero, culminando en asesinato o conduciendo al suicidio de la esposa si las exigencias no eran satisfechas. En un buen número de casos el asesinato se ha llevado a cabo quemándola viva, debido a que las muertes por quemadura con queroseno se deben en primer lugar a accidentes que ocurren en la cocina, seguidas del suicidio, con el asesinato como tercera causa.[1] De esta manera puede resultar más fácil hacer pasar este tipo de muertes por accidentes o suicidios.

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El feminismo como lobby: soluciones ideológicas vs soluciones pragmáticas para la violencia en la pareja

En mi última entrada publiqué el correo electrónico que envié a la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, la Fundación ANAR y al propio programa No te cortes, donde preguntaba por qué esta iniciativa no incluía a varones adolescentes en relaciones heterosexuales o a quienes mantenían relaciones homosexuales. No recibí respuesta de las dos primeras, pero desde el propio programa si tuvieron la amabilidad de darme una contestación. Paso a publicarla aquí para después ofrecer mi propio análisis.

Estimado Carlos,

Sin negar que existen otras manifestaciones de violencia en nuestra sociedad, la Dirección General de la Mujer sólo tiene competencias en la atención a las víctimas de una de esas manifestaciones: la violencia de género.

Como seguro conocerá, la violencia de género es definida en nuestra legislación -de forma coherente con las definiciones que hacen los organismos internacionales- como:

1. La violencia ejercida sobre las mujeres por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. Es una manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género).

2. Toda agresión física o psíquica a una mujer, que sea susceptible de producir en ella menoscabo de su salud, de su integridad corporal, de su libertad sexual, o cualquier otra situación de angustia o miedo que coarte su libertad. Asimismo, se considera violencia de género la ejercida sobre los menores y las personas dependientes de una mujer cuando se agreda a los mismos con ánimo de causar perjuicio a aquélla. Incluye todas las manifestaciones de violencia ejercidas sobre la mujer, como expresión de la discriminación, la situación histórica de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, y no se limita al ámbito de las relaciones de pareja o ex pareja, sino que da cabida a otros supuestos como las agresiones y abusos sexuales contra la mujer, la mutilación genital femenina, el acoso sexual en el ámbito laboral, la inducción a una mujer a ejercer la prostitución, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, etc. (Ley 5/2005, de 20 de diciembre, Integral contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid).

Esta es la razón por la que el Programa “No te cortes”, impulsado por la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, atiende a chicas víctimas de violencia de género en sus relaciones de pareja, así como a sus familias. Sin embargo, para atender a las víctimas de otros tipos de violencia, existen servicios y programas impulsados por otras unidades directivas, como por ejemplo, el Programa LGTB, de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales de la Comunidad de Madrid (PIAHT).

Un cordial saludo,

Subdirección General de Asistencia a las Víctimas de Violencia de Género Dirección General de la Mujer

El hipervínculo no forma parte de la respuesta pero lo he añadido para que puedan comprobar que el programa ofrece ayuda general a este colectivo, pero no existe una iniciativa como No te cortes que trate la violencia en la pareja dentro de las relaciones homosexuales.

En cualquier caso mi crítica no se concentrará en el programa No te cortes o en la Dirección General de la Mujer, que como ven siguen los principios dictados tanto por el gobierno como por los organismos internacionales, sino que tratará principalmente sobre la utilización de la “violencia de género” como un concepto excluyente para apartar del discurso y la ayuda a víctimas de la violencia en la pareja que no forman parte de dicha definición. De ahí que cuando se utilizó el concepto de “violencia de género” para condenar a una mujer que maltrató a su pareja homosexual cundiera el malestar entre los círculos feministas: la ley estaba pensada para ser excluyente y así reafirmar el discurso feminista, no para proteger a todo el mundo. Ni siquiera a todas las mujeres.

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