El Protocolo de 2014 sobre el trabajo forzado entrará en vigor este año

Buenas noticias. Dos países han firmado el Protocolo de 2014 al Convenio sobre trabajo forzoso de 1930: Níger y Noruega.

En principio puede parecer poca cosa considerando que el Convenio de 1930, que entre otras cosas abolía todas las formas de trabajo forzado femenino, fue firmada por 178 países. El Protocolo de 2014, como recordarán de artículos anteriores, hace lo propio con el trabajo forzado masculino (ya que el Convenio de 1930 recogía algunas excepciones).

Lo que convierte en significativo que dos países lo hayan firmado, sin embargo, es que se trata del número necesario para que el protocolo adquiera rango de ley y pueda a entrar en vigor. Para esto ya hay fecha por fin: el 9 de noviembre de 2016.

El siguiente paso, por supuesto, es que más países comiencen a firmar el protocolo, y ahora que tiene rango de ley es más probable que esto ocurra.

No tengo mucho más que añadir, pero para quienes no hayan seguido el desarrollo de esta historia, les dejo con dos artículos que escribí al respecto. El primero es anterior a la aparición del protocolo, y el segundo fue escrito cuando dicho protocolo fue publicado.

La Organización Internacional del Trabajo abole finalmente el trabajo forzado masculino, pero…

En julio del año pasado contábamos en este blog que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) todavía no había abolido el trabajo forzado para los hombres. El convenio sobre trabajo forzoso de 1930 admitía en su artículo 11 la posibilidad de que se ejerciera sobre varones entre 18 y 45 años, aunque la de 1957 impuso restricciones adicionales. El mantenimiento del trabajo forzado obedecía a que se daba un plazo a los países para ir eliminándolo gradualmente en un período de transición que sería de cinco años (artículo 1.3.).

Pues bien, dicha transición terminó oficialmente en junio de 2014, pasados ya 84 años desde la convención original, aunque el texto no se haría público hasta meses más tarde (cuando escribí mi crítica en julio, el nuevo protocolo no había sido publicado).

Por supuesto todavía hay excepciones a este trabajo forzado, notablemente el servicio militar obligatorio o su prestación sustitutoria. Sin embargo, las excepciones no discriminan por razón de sexo, aunque los Estados a menudo sí lo hacen en su implementación.

El protocolo de 2014 a la convención de 1930 declara:

Tomando nota de que ha expirado el período transitorio previsto en el Convenio, y de que las disposiciones del artículo 1, párrafos 2 y 3, y de los artículos 3 a 24 ya no son aplicables (…). Se suprimen las disposiciones transitorias del artículo 1, párrafos 2 y 3, y de los artículos 3 a 24 del Convenio (artículo 7).

Recuerden que el artículo 11, finalmente suprimido, era el que autorizaba el trabajo forzado para los varones. Se trata, en resumen, de una significativa victoria en la lucha por la igualdad de género. Una de la que curiosamente no han informado los medios. Y esto es crucial porque hasta ahora ningún país ha ratificado el nuevo protocolo. Desde aquí pido, pues, que se informe a los representantes políticos para que ratifiquen este nuevo aspecto de una convención a la que en su momento se sumaron numerosas naciones.

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La ONU y el trabajo forzado: sólo para hombres

La Organización Internacional del Trabajo, convertida en la primera agencia especializada de Naciones Unidas en 1946, ha realizado a lo largo de su historia una importante labor en la erradicación del trabajo forzado. Sin embargo, su instrumento más conocido para combatir esta lacra todavía contiene una cláusula significativa en cuanto a discriminación sexual se refiere.

El Convenio sobre el trabajo forzoso de 1930 tuvo como objetivo la regularización y progresiva abolición de este tipo de trabajo. Sin embargo, muchos de los puntos que se idearon como medida transitoria (artículo 1.3) continúan siendo vigentes. El más importante es el artículo 11, que nos indica quién puede desempeñar este tipo de trabajo si hubiera necesidad de hacerlo. Cito (el subrayado es mío):

1. Sólo podrán estar sujetos al trabajo forzoso u obligatorio los adultos aptos del sexo masculino cuya edad no sea inferior a dieciocho años ni superior a cuarenta y cinco. Salvo para las categorías de trabajo previstas en el artículo 10 del presente Convenio, deberán observarse las limitaciones y condiciones siguientes:

  • a) reconocimiento previo, siempre que sea posible, por un médico designado por la administración, para comprobar la ausencia de toda enfermedad contagiosa y la aptitud física de los interesados para soportar el trabajo impuesto y las condiciones en que habrá de realizarse;
  • b) exención del personal escolar, alumnos y profesores, así como del personal administrativo en general;
  • c) mantenimiento, en cada comunidad, del número de hombres adultos y aptos indispensables para la vida familiar y social;
  • d) respeto de los vínculos conyugales y familiares.

2. A los efectos del apartado c) del párrafo 1 de este artículo, la reglamentación prevista en el artículo 23 del presente Convenio fijará la proporción de individuos de la población permanente masculina y apta que podrá ser objeto de un reclutamiento determinado, sin que esta proporción pueda, en ningún caso, exceder del 25 por ciento de esta población. Al fijar esa proporción, las autoridades competentes deberán tener en cuenta la densidad de población, el desarrollo social y físico de la misma; la época del año y el estado de los trabajos que van a efectuar los interesados en su localidad por su propia cuenta; de una manera general, las autoridades deberán respetar las necesidades económicas y sociales de la vida normal de la comunidad interesada.

El posterior Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso de 1957 reduciría el número de escenarios en los que el trabajo forzado podía ser impuesto (a los varones), como queda reflejado en el artículo 1, pero tampoco terminó por abolirlo del todo. Lo cual quiere decir que técnicamente, los países firmantes pueden de acuerdo a la legislación internacional recurrir al trabajo forzado masculino siempre y cuando cumplan con el resto de las exigencias impuestas por dichos convenios.

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