Carta de una esposa a su marido, prisionero durante la Primera Guerra Mundial

Futitlity Closet

La carta

En Love Letters of the Great War (Cartas de Amor durante la Gran Guerra, 2014), Mandy Kirkby cita esta carta de una esposa a su marido, prisionero de guerra en 1917:

Estimado esposo:

Ésta es la última carta que voy a escribirte, porque el día 24 voy a casarme con otro hombre. Entonces no tendré que trabajar más. Ya he trabajado por tres largos años mientras estabas fuera de casa. Todos los demás hombres vuelven a su hogar los días libres, pero ustedes los prisioneros de guerra nunca vienen. Nadie sabe cuánto tiempo pasará hasta que regreses a casa. Por eso voy a casarme de nuevo. Entregaré a los niños al orfanato. ¡Me da asco llevar una vida como ésta! No hay forma de sobrevivir con estas miserables ayudas. En el trabajo siempre se llenan la boca hablando de las mujeres. Ahora no tengo que ir a trabajar, ahora otro hombre va a trabajar para mí. Todas las esposas cuyos maridos son prisioneros de guerra van a hacer lo mismo y se desharán de los niños. Tres años de trabajo son mucho para las mujeres y 20 marcos de ayuda con 10 marcos por niño no son suficientes. No se puede vivir de eso. Ahora todo es demasiado caro. Una libra de beicon cuesta 8 marcos, una camisa, 9 marcos.

Tu esposa

El autor afirma que no sabemos lo que ocurrió con esta pareja, pero las intenciones de la esposa parecen claras.

Vía: Futility Closet. Gracias a Athini Glaucopis por el enlace.

El comentario

Sería atrevido lanzar afirmaciones sobre la situación de hombres y mujeres en el imperio alemán (o en Silesia Superior) con el contenido de una sola carta. Sin embargo, puede constituir un interesante punto de partida para cuestionar elementos que la narrativa de género tiende a dar por sentado. En este documento encontramos que:

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Las plumas blancas: hombría, guerra y coacción femenina

Women of Britain Say Go

Las relaciones de poder “invisibles” entre hombres y mujeres son un fenómeno que rara vez se trata con la profundidad que merece. En esta entrada reflexionaremos sobre un buen ejemplo: el movimiento de las plumas blancas en el Reino Unido durante la Primera Guerra Mundial.

Primero describiremos rápidamente en qué consistía el movimiento para aquellos que no lo conozcan (traduciré parcialmente su entrada de la Wikipedia inglesa) y después reflexionaremos sobre sus implicaciones. A quienes tengan serias dudas de la fiabilidad de la Wikipedia, recuerdo que esto es sólo una introducción al movimiento, no un estudio extensivo. Al final de la traducción trataremos otras fuentes para quienes duden de la veracidad de la información o deseen estudiar el tema con mayor profundidad.

Antes de comenzar, es necesario destacar que en el Reino Unido la pluma es un símbolo de cobardía.

El movimiento de las plumas blancas

En agosto de 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial, el Almirante Charles Fitzgerald fundó la Orden de la Pluma Blanca con el apoyo de la prominente autora Humphrey Ward. La organización tenía como objetivo avergonzar a los hombres para que se alistaran en el ejército británico persuadiendo a las mujeres para que les entregaran una pluma blanca si no llevaban uniforme [militar].

A este movimiento se unieron prominentes feministas y sufragistas de la época como Emmeline Pankhurst y su hija Christabel. Ellas, además de entregar plumas, también presionaron para implantar el servicio militar obligatorio masculino, incluyendo aquellos hombres que no podían votar por ser demasiado jóvenes o no tener propiedades.

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