La incitadora: el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre (I)

Uno de los objetivos de esta bitácora ha sido enmendar la visión tergiversada de la Historia que trata al hombre como una clase violenta monolítica y a la mujer como su inevitable víctima, aquella que se supone condena o desaprueba en silencio la violenta actitud de compañero. En las próximas entradas examinaremos el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre que ocurrían en las sociedades germano-escandinavas y árabes. El presente artículo tratará la primera sociedad.

John Stuart Mill afirmó en su obra El sometimiento de la mujer (1869 d.C.):

El valor y las virtudes militares se fortificaron por el anhelo que siente el hombre de infundir admiración a la mujer. Y no sólo en las cualidades heroicas, sino en otras de distinto orden, funciona el estímulo femenil, puesto que, por natural resultado de la situación de inferioridad de la mujer, el mejor medio de fascinarla y conquistarla es ocupar un puesto eminente en sociedad, coronarse con la gloria y subirse al pedestal de la grandeza.

Estudios recientes parecen darle la razón. Uno realizado por la Universidad de Southampton presentó a 92 mujeres con distintos perfiles masculinos, desde deportistas hasta hombres de negocios, y el preferido por la mayoría fue el héroe de guerra: el soldado condecorado por su participación en combate. Un estudio posterior realizado en Holanda por los mismos investigadores con 159 mujeres ofreció resultados similares. De hecho, el heroísmo en zonas de combate fue más valorado que el heroísmo en zonas de desastres naturales.

Aunque dos estudios con una muestra relativamente pequeña no pueden tomarse como concluyentes, lo cierto es que existe escasa investigación al respecto. La poca información con la que contamos, sin embargo, se ajusta bastante bien a lo que Miller había dicho hace siglo y medio.

El poder femenino en el pasado no estaba, en su mayor parte, institucionalizado como en el caso del varón, pero ello no lo hacía menos real. En esta bitácora hemos examinado varios casos donde las mujeres incitaron a los hombres a ir a la guerra, como la campaña de Las Plumas Blancas, La Guerra de los Cristeros o durante la conquista de Hispania, aunque el fenómeno ha existido en muchas otras culturas. Y pese a los estereotipos, en buena parte de los casos las mujeres no los incitaban porque quisieran defenderse de un ejército agresor.

Cuando se trata de las deudas de sangre, sin embargo, es mucho más difícil estudiar el papel de la mujer como incitadora de conflictos mediante fuentes históricas, pues como ya mencionamos, su papel no siempre se encontraba institucionalizado. La literatura, sin embargo, recoge abundantes historias de lo que se ha venido a llamar “la incitadora”: una mujer que para lavar una afrenta contra ella o su familia apela al sentido de hombría de los varones, empujándolos al combate para limpiar su honor.

A continuación traduciré el artículo “La incitadora”, de Maria Kvilhaug. No he incluido las citas bibliográficas pero pueden encontrarlas en el texto original.

Sigue leyendo “La incitadora: el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre (I)”