El mito del padre tiránico

A continuación les presento una traducción del texto The Myth of the Tyrannical Dad (el mito del padre tiránico), escrito por Steve Humphries y publicado en BBC News Magazine. Las fotografías pertenecen a la mencionada página web. Al final del artículo haré un breve reflexión sobre el mismo y un pequeño añadido.

El mito del padre tiránico

Steve Humphries

El padre tiranico 1Lily Barron (nee Jones), izquierda, y su familia cuando su padre estaba en casa en su día de descanso.

Los padres del pasado tienden a ser retratados como fríos, distantes e incluso crueles. Sin embargo, como señala Steve Humphries, los padres cariñosos, involucrados y sentimentales que conocemos hoy día no son de ninguna manera una creación contemporánea.

Cuando Lily Barron, de 98 años, va a dormir cada noche, contempla las grandes fotografías enmarcadas que se alinean en la pared de su dormitorio y reza una oración para su padre: “el hombre más importante de mi vida. Amaba cada pulgada de él”.

El padre tiranico 2

Lily Barron: “Lo único que nos importaba es que nuestro padre volviera”.

El padre de Lily fue un minero que vivía con su esposa y cuatro hijos pequeños en la ciudad de Blackwood al sur de Gales. En su comportamiento con sus hijos, era sorprendentemente moderno. Nunca les azotaba, pero les leía cuentos antes de dormir, los abrazaba y los besaba todos los días. Lily, dos veces casada, lo recuerda como “el hombre más gentil y cariñoso que jamás he conocido”.

Esta imagen del gentil y cariñoso padre de clase trabajadora se opone a nuestra percepción general de los padres en el pasado. Tendemos a retratarlos como patriarcas tiránicos cuyos hijos eran vistos pero no escuchados y vivían atemorizados por sus castigos. Ha sido sólo en las últimas décadas –o eso imaginamos– que los padres se han vuelto accesibles, cariñosos y comprometidos con el bienestar de los niños. Nada podría estar más lejos de la realidad.

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La doncella en apuros y el hombre desechable: del tradicionalismo al feminismo

WWI Propaganda

Se han escrito ríos de tinta sobre la imagen del osado guerrero que rescata a una doncella en apuros (generalmente princesa) de las garras de un malvado monstruo. Desde la perspectiva de género, esta imagen se ha citado en las narrativas tradicionales y modernas para criticar la pasividad de la doncella, la imagen de la mujer como un ser desvalido, su carácter de trofeo, etc. El análisis que realizaremos en este blog partirá de una perspectiva diferente: nos centraremos en casos históricos donde esta narrativa se ha empleado para alcanzar fines políticos utilizando la desechabilidad masculina.

Un conocido ejemplo donde la imagen de la doncella en apuros fue utilizada políticamente lo encontramos en la Primera Guerra Mundial. Para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense en un conflicto que buena parte de la población no consideraba en su mejor interés, el gobierno realizó una serie de carteles donde denunciaba las atrocidades alemanas en Bélgica.

The rape of Belgium

Como pueden ver, la nación belga es retratada como una mujer indefensa que va a ser asesinada, y muy probablemente violada, por el soldado que representa a Alemania. No por nada la ocupación alemana de Bélgica ha sido conocida como La violación de Bélgica. Asimismo, la ocupación de Nanking por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial también sería conocida como “la violación de Nanking” debido a las masacres y torturas cometidas por el ejército nipón.

Resulta interesante ver que los crímenes más brutales de la guerra son comparados con la violación de una mujer, y no otro tipo de crimen. Además esa violación, o amenaza de violación, son el recurso utilizado por el gobierno tanto para cambiar la mentalidad de la opinión pública como para animar a que los hombres se alisten a matar y morir en una guerra que inicialmente poco tenía que ver con ellos.

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El privilegio femenino

El feminismo ha descrito al género masculino como privilegiado y al femenino como oprimido. Sin embargo, un análisis tanto de la situación actual como de la realidad histórica nos muestra un cuadro mucho más complicado en el que ambos sexos son simultáneamente privilegiados y oprimidos en distintas áreas de la vida.

Nuestra entrada tratará sobre el privilegio femenino, y para ello traduciré dos listas: la de Ballgame, publicada en Feminist Critics, y la de Sweating Through Fog. Recordemos que los autores son estadounidenses y por tanto habrá algunas diferencias culturales (por ejemplo la número 14 de Ballgame no se aplica a los países hispanohablantes). Si bien las dos listas repiten algunos puntos, la de Sweating Through Fog me gustó más, pero ambas son complementarias al abordar distintos aspectos del privilegio femenino.

A continuación mostramos la lista de Ballgame. En negrita encontrarán los puntos que considero más universales y/o relevantes.

Como mujer…

1. Tengo muchas menos probabilidades de morir asesinada que un hombre.

2. Tengo muchas menos probabilidades de terminar suicidándome que un hombre.

3. Tengo menos probabilidad de ser víctima de una agresión violenta que un hombre.

4. Probablemente me han enseñado que es aceptable llorar.

5. Probablemente viviré más años que un hombre.

6. La mayor parte de la gente no considerará que mi valor como persona está exclusivamente vinculado a cómo de alto asciendo en la jerarquía [laboral].

7. Tengo muchas más posibilidades de ser considerada una compañera sentimental valiosa para alguien, incluso si no tengo empleo y apenas dinero, que un hombre.

8. Se me proporciona mucha más libertad para formar amistades íntimas que a un hombre.

9. Mis probabilidades de sufrir una herida o enfermedad relacionadas con el trabajo son significativamente inferiores que para un hombre.

10. Mis probabilidades de morir en el trabajo son una pequeña fracción que las de un hombre.

11. Si rechazo pelear [físicamente, cuando me desafían], es poco probable que esto dañe mi reputación con mis iguales o que se ponga en cuestión mi valía como compañera sexual.

12. Normalmente no se espera que sea capaz de ejercer la violencia. Si carezco de esta capacidad, generalmente no será percibido como una nefasta deficiencia personal.

13. Si nací en Norteamérica después de la Segunda Guerra Mundial, puedo tener la certeza de que mis genitales no fueron mutilados poco después de nacer, sin anestesia.

14. Si intento abrazar a un amigo en un momento de júbilo, es mucho menos probable que mi amigo se cuestione mi sexualidad o se retire incómodo.

15. Si busco consuelo en el abrazo de un amigo íntimo, podré preocuparme mucho menos sobre cómo mi amigo interpretará el gesto o si mi valía como miembro de mi género será cuestionada.

16. Generalmente no estoy forzada por las reglas de género a portar una armadura emocional en mis interacciones con la mayoría de las personas.

17. Con frecuencia soy el centro emocional de mi familia.

18. Se me permite llevar ropa que indica “vulnerabilidad”,  “delicadeza” y “ser juguetona”.

19. Se me permite ser vulnerable, juguetona y delicada sin poner en cuestión mi valía como ser humano.

20. Si interactúo con los niños de otras personas (particularmente gente que no conozco muy bien), no tengo que preocuparme demasiado de que la interacción sea malinterpretada.

21. Si tengo problemas ajustándome a algunos aspectos de las exigencias de género, tengo muchas más posibilidades que un hombre de encontrar una audiencia comprensiva para discutir lo irrazonable de la demanda, y una menor probabilidad de que mi rechazo a ceder me haga ser percibida como inadecuada para mi género.

22. Tengo menos probabilidad de que se me avergüence por ser sexualmente inactiva que un hombre.

23. Desde mi tardía adolescencia hasta la menopausia, para la mayor parte de los niveles de atracción sexual, es más fácil para mí encontrar un compañero sexual a mi nivel de atractivo que para un hombre.

24. Mi papel en la vida de mi hijo se percibe generalmente como más importante que el papel de su padre.

Ahora la lista de Sweating Through Fog. Una vez más, marcaré en negrita los que considero más universales y/o relevantes. He añadido un hipervínculo para corroborar la afirmación sobre las distintas penas por el mismo delito.

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